INTERIORES – El enigma magisterial

Por Carlos López Arriaga.

 

La reestructuración del SNTE y la ratificación del jalisciense JUAN DÍAZ DE LA TORRE en la dirigencia nacional son noticias que profundizan el misterio en torno al papel que jugarán los maestros en la contienda electoral.

Habrá que ver los malabares del actual secretario de la sección XXX tamaulipeca, RIGOBERTO GUEVARA VÁZQUEZ, cuyo disfraz institucional enfrenta ahora un severo conflicto de intereses.

A medida que avancen las campañas, RIGOBERTO podría quedar crucificado entre sus compromisos con el gobernador panista CABEZA DE VACA y los acuerdos nacionales con el régimen de PEÑA NIETO, tras cristalizar la alianza PRI-PANAL.

Para colmo (y más allá de lo que digan las cúpulas) la infantería del profesorado parece estar mordiendo el anzuelo lanzado por LÓPEZ OBRADOR cuando prometió derogar la reforma educativa, si el voto le favorece.

En este entorno de ambigüedad partidista, ocurre la reelección de JUANITO DÍAZ, durante la asamblea gremial en Puerto Vallarta, con ligeras reformas que en buena medida nos recuerdan la consigna gatopardesca del siciliano LAMPEDUSA, “cambiar para seguir igual.”

Paradoja sustantiva de un organismo que le apuesta a la transformación en aras de la continuidad. El grupo de DÍAZ se pertrecha tras un blindaje que consolida el cargo de presidente sindical, ideado por ELBA ESTHER GORDILLO, por encima de la secretaria general.

Se recordará que GORDILLO cayó en desgracia en la campaña presidencial de 2012, tras su desencuentro con el entonces candidato ENRIQUE PEÑA NIETO, al romperse el proyecto de coalición con el PANAL, ante la desmesurada cuota de cargos legislativos exigidos por la chiapaneca, a cambio de su apoyo.

De última hora, Nueva Alianza se sacó de la manga la candidatura de un perfecto desconocido, el ingeniero GABRIEL QUADRI, académico capitalino de ideas neoliberales y presencia mínima.

El PRI coaligado con el PVEM ganaría la contienda, llevándose PEÑA NIETO el 38.2% de los votos, contra el 31.5% de AMLO, el 14.8% de la panista JOSEFINA VÁZQUEZ MOTA y un triste 2.2% para QUADRI.

Y aunque PEÑA haría gala de buena diplomacia con GORDILLO entre la elección (primero de julio) y la toma de posesión (primero de diciembre), la suerte estaba echada.

Sus discrepancias en torno a la reforma educativa estallaron finalmente el 26 de febrero de 2013, cuando ELBA es capturada por elementos de la PGR en el aeropuerto de Toluca, por un listado amplio de delitos financieros.

Dos días después, el 28 de febrero, asumía el mando JUAN DÍAZ DE LA TORRE, el hasta entonces fiel escudero, discreto brazo derecho de la maestra, a quien (con la misma frialdad cortesana) traicionó y sustituyó.

Se repitió la historia de los relevos anteriores. ELBA ESTHER era cómplice cercanísima de CARLOS JONGUITUD cuando lo desplazó de la dirigencia (abril de 1989) por orden del presidente SALINAS.

El propio JONGUITUD se había apoderado de la cúpula sindical en septiembre de 1972, con el apoyo de hombres armados, bajo los auspicios de LUIS ECHEVERRÍA.

De linaje corporativo, autoritario y priísta, el sindicalismo magisterial sobrevivió a la alternancia gracias al voto dispuesto por ELBA en favor de VICENTE FOX, en 2000.

Traición a su partido (en efecto) que no le impedirá ser diputada federal y jefa de la fracción tricolor en San Lázaro, secretaria general del mismo PRI, dirigente educativa y promotora abierta del PANAL.

No extraña, entonces, que PEÑA fuese el impulsor de JUANITO DÍAZ en aquel 2013. Sucesión similar a las anteriores, con tintes de nota roja, ruptura, escándalo y traiciones.

El mandato de DÍAZ es joven todavía, apenas lleva cinco años en el poder y ha sido reelecto para gobernar hasta 2024.

Coincidencia curiosa, el mismo año al que se proyecta el entrante periodo del cacique petrolero CARLOS ROMERO DESCHAMPS.

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