Sistema de cuevas subacuáticas llegaría a unos mil kilómetros

ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA

QUINTANA ROO.- El sistema de cuevas inundadas más grande del mundo –formado por los complejos subacuáticos Sac Actun y Dos Ojos (en Quintana Roo)– conectados a través de un túnel subterráneo tiene alrededor muchas cuevas más que, mínimo, alcanzarían mil kilómetros de pasajes.

Así lo confirmaron ayer investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que participan e el proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), quienes dieron a conocer sus recientes hallazgos: cientos de restos mayas de entre 700 y 2 mil años de antigüedad, y también de la Edad de Hielo (huesos del pleistoceno de animales como gonfoterios o elefantes de la época, dientes de sable, osos perezosos y camellos, así como dos esqueletos humanos de más de 12 mil años).

La abrumadora cantidad de contextos arqueológicos, no sólo dentro del agua, sino asociados a la superficie, refutan las teorías que afirmaban que la ocupación de seres humanos en la península de Yucatán databa de 3 mil o 4 mil años.

Tiempo triplicado

El tiempo se ha triplicado, hubo hombres en época muy temprana en esta zona, dijo el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda, coordinador de los trabajos del GAM.

“Esto es sólo el principio de la exploración de otros sistemas alrededor. Sac Actún se convertirá en un sistema monstruoso en cuanto a su tamaño, podría llegar a los mil kilómetros. Es ya el sitio arqueológico más importante del mundo por lo que tiene dentro y por lo que hay asociado a él: muros, pasillos, altares, adoratorios, escalinatas, petrograbados, cerámica policroma.

“Hay mucho, mucho por hacer, trabajo para los niños que sueñan ser arqueólogos. Por ejemplo, hay contextos que son un misterio, como pasajes sellados con piedras enormes que se arrojaron intencionalmente, no cayeron esas rocas ahí por casualidad.

Las cuevas se inundaron hace 8 mil o 10 mil años. Recientemente se encontró otro esqueleto bien preservado, lejos de la entrada de la cueva, a mil 300 metros hacia adentro, en un lugar muy estrecho y difícil de fotografiar. Es un sitio enorme que hay que cuidar, con un gran potencial, añadió.

En el sistema Sac Actun se ha documentado la presencia de más de 200 cenotes, entre ellos el conocido como Hoyo Negro, donde aparecieron los restos de la joven de 15 y 17 años a quien llaman Naia (quien vivió hace casi 13 mil años) acompañada por osamentas de megafauna.

Sac Actun, detallaron los investigadores, ha absorbido al sistema Dos Ojos para alcanzar una extensión que es equivalente a la distancia entre las ciudades de Cancún y Chetumal, “es como un enorme pulpo de piedra caliza y agua dulce, cuyos tentáculos, probablemente, podrían desplegarse hacia otros tres sistemas de cuevas subacuáticas de Tulum.

A lo largo del mismo se han localizado 248 cenotes que sirven de entrada y 198 contextos arqueológicos, de los que 138 parecen estar vinculados a la civilización maya y, al menos dos, a restos óseos de individuos precerámicos con una antigüedad mínima de 9 mil años.

Gestión ante la Unesco

En conferencia de prensa efectuada ayer en el Museo Nacional de Antropología, Roberto Junco, subdirector de Arqueología Subacuática del INAH, dio a conocer que se buscará promover la declaratoria del sistema Sac Actun como bien mixto ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) debido a que posee un componente natural, pero también cultural de valor universal.

Es un proceso, añadió, que dilatará si se considera que primero debe figurar en la lista indicativa de nuestro país de aquellos bienes que podrían aspirar a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial. Pero ahora, con la confirmación de una extensión de cerca de 350 kilómetros y la posibilidad de mapear y registrar con más detalle todos los sitios que abarca, es más factible conformar un expediente que sirva para postularlo ante la Unesco.

Debajo del agua, los investigadores del INAH han registrado también diversas manifestaciones de actividad ritual, por ejemplo, hay huesos humanos de uso ceremonial y cráneos asociados a carbón, cuyo grado de conservación es asombroso en la mayoría de casos.

Las hipótesis ahora respecto del sistema Sac Actun –que en maya significa cueva blanca– es que las entradas al acuífero fueron utilizadas desde tiempos inmemoriales, incluso cuando las cuevas se encontraban aún secas, pero debido a un posible cambio climático que pudo haber provocado una catástrofe ambiental al final del Pleistoceno y principios del Holoceno, y antes del gran deshielo que ocurrió en ese periodo, hubo épocas que combinaban la existencia de climas radicales que variaban de manera importante: largas sequías que después se transformaron en lluvias constantes.

Durante las sequías, animales y humanos habrían penetrado cada vez más dentro de las cuevas, que se convirtieron algunas veces en trampas mortales.

Pudo existir una actividad relacionada con una especie de peregrinación ritual, que parece haber establecido una ruta que va a lo largo de este enorme sistema acuoso, cuya importancia para la supervivencia humana y el desarrollo de la cultura maya en la zona fue primordial, dijeron los especialistas.

Entre los hallazgo arqueológicos sumergidos destaca “un sorprendente contexto probablemente dedicado al dios maya del comercio Ek Chuah, deidad del cacao, de la guerra y benefactor de los mercaderes, que consiste en un cenote dentro de una cueva al cual se accede a través de una escalera prehispánica que llega al nivel del agua.

Al centro del cenote hay un montículo aparentemente natural que hace las veces de una isla, al centro del cual está una vasija ofrendada. Debajo del agua puede verse una gran cantidad de restos de cerámica, entre los que se incluyen partes de un incensario Chen Mul, con la imagen de Ek Chuah.

Calidad del agua y biodiversidad

En estos momentos, los investigadores del GAM buscan la conexión del Sac Actun con el sistema Kook Bal, que tiene 93 kilómetros y se ubica en el norte. Hasta hace un par de días, el sistema Ox Bel Ha, en el sur de Tulum, era el más largo con 270 kilómetros.

También se analizará la calidad del agua del sistema Sac Actun y se efectuarán estudios de la biodiversidad que depende directamente de este acuífero, para su adecuada conservación y dar continuidad al mapeo.

El Gran Acuífero Maya es una iniciativa que cuenta con el apoyo del Aspen Institute México, la Universidad Tecnológica de la Riviera Maya, National Geographic y el Banco de desarrollo de América Latina.

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