ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA

SALUD.- Una pandemia de influenza se puede comparar con los sismos: se sabe con seguridad que habrá una, pero no cuándo. Así lo sintetizó Julio Frenk Mora, miembro de El Colegio Nacional, durante una mesa de diálogo con motivo del centenario de la considerada “madre de todas las pandemias”, la de influenza de 1918.

En la reciente pandemia de 2009, los participantes en este foro señalaron que a México le ocurrió una estigmatización parecida a la que sufrió España hace cien años.

En aquel entonces, este suceso fue también conocido como la “gripe española”, y no porque fuera el lugar donde se desató, sino debido a que España no ocultaba información respecto del avance de la enfermedad por haber permanecido neutral durante la Primera Guerra Mundial.

Se cree que los primeros casos ocurrieron en un cuartel militar de Kansas, en Estados Unidos, explicó Ana Cecilia Rodríguez de Romo, jefa del Laboratorio de historia de la medicina en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.

En abril de 2009, México reportó de manera transparente los brotes atípicos de casos de A H1N1, pese a que previamente se habían detectado otros de esta misma cepa en California, Estados Unidos, coincidieron María Eugenia Jiménez, directora general adjunta de Epidemiología de la Secretaría de Salud, y Pablo Kuri, subsecretario de Prevención y promoción de la salud de la misma dependencia, también participantes de la mesa “Cien años de la pandemia de influenza”, en el aula magna de El Colegio Nacional.

Con la consiguiente suspensión de actividades para controlar la propagación de la influenza, “México pagó un precio muy alto del cual se benefició el resto del mundo”, expresó Frenk. Nuestro país puso la salud por encima de intereses económicos al reportar de inmediato lo que ocurría, lo cual “nos pegó en casi un punto porcentual del PIB”, agregó Kuri.

Se espera repunte de AH1N1 estacional para 2018-19

Hace cien años la pandemia fue de influenza A H1N1, destacó Jiménez, y agregó que con base en lo que se ha observado en el hemisferio sur, se puede esperar un repunte de casos de esta cepa en la temporada estacional 2018-19, la cual puede ser considerada “agresiva” por el número de muertes que suele ocasionar.

Por su parte, Alejandro Macías, académico en Microbiología y Patología de la Universidad de Guanajuato, recordó que la influenza estacional “no se puede erradicar, se puede mitigar” a través de la vacunación, pues se sabe que esta enfermedad es cíclica y cada año vuelve a afectar a gran número de personas debido a sus variaciones.

No obstante, se debe mantener la vigilancia epidemiológica para saber detectar el momento -que es impredecible- en que los casos atípicos rompen el carácter estacional de la influenza y puede tratarse de epidemias y pandemias, señaló Macías.

La temporada de influenza estacional va de la semana 40 a la 20 del siguiente año, explicó Jiménez. En México se vigila esta enfermedad dentro de una lista de 160 enfermedades distintas a través de unas 25 mil unidades centinela.

Abundó que las vacunas no pueden provocar la enfermedad. “Por la manera como se produce la vacuna de influenza, no se tiene el virus completo, no es posible” que genere la enfermedad, por lo cual este temor no es un argumento válido para no aplicarla.

Lo que sí es posible es que cause ciertas molestias, como cualquier otra vacuna. Además, se vuelve efectiva dos semanas después de la aplicación, por lo que en ese periodo la persona aún puede enfermarse, dijo la experta.

Dado que no se puede saber qué cepa será la que desate una futura pandemia, la elaboración de la vacuna adecuada tarda meses, por lo que no estará disponible para la primera oleada de casos, explicó Kuri.

Por ello, destacó que una de las medidas más efectivas es el distanciamiento social, como el cierre de escuelas y centros de trabajo, así como la aplicación de antivirales.

En 1918 no se sabía que el origen de la pandemia era viral, explica Kuri. Lo que sí se sabía era que el distanciamiento social reducía la transmisión y gracias a ello perdió fuerza en la última oleada.

No obstante, insistió en la importancia de la vacuna y los antivirales como medidas contra la influenza estacional. Para el incremento de casos que se esperan en esta temporada, se cuenta en nuestro país con 32 millones de dosis de vacuna, aseguró.