ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA

INTERNACIONAL.- Luego de haber sido separadas durante más de seis décadas a consecuencia de la Guerra de Corea, de 1950 a 1953, más de 90 familias pudieron reunirse hoy en Corea del Norte.

Las imágenes fueron conmovedoras. Docenas de ancianos surcoreanos cruzaron la frontera fuertemente fortificada hacia Corea del Norte para fundirse en abrazos y entre llanto con familiares que la mayoría no ha visto desde que fueron separados por la agitación de la Guerra de Corea.

La surcoreana Lee Keum-seom, se encuentró con su hijo norcoreano Ri Sang Chol, de 71 años, durante la reunión familiar que se llevó a cabo en el resort Diamond Mountain en Corea del Norte.

En total, unos 330 surcoreanos de 89 familias, muchos de ellos en sillas de ruedas, se reunieron con 185 parientes de Corea del Norte. Algunos tenían dificultades para reconocer a familiares que no habían visto en más de 60 años.

“¿Cuántos años tienes?”, preguntó Kim Dal-in, de 92 años, a su hermana, Yu Dok, tras mirarla brevemente en silencio. “He vivido todo este tiempo para reunirme contigo”, respondió la anciana de 85 años, secándose las lágrimas mientras sostenía una fotografía de su hermano durante su juventud.

“Tíos, reciban mi profunda reverencia”, dijo Seo Soon-gyo, de 55 años, mientras su padre de 87 años, Seo Jin-ho, se reunía con dos hermanos menores, Chan Ho y Won Ho.

Kim Gyong Sil y Gyong Yong, de 72 y 71 años, con un traje tradicional violeta claro de hanbok, se quedaron mirando nerviosamente la entrada antes de que apareciera su madre de 99 años, Han Shin-ja. No pudieron hablar durante unos minutos, llorando y frotándose las mejillas y las manos.

Las reuniones durarán sólo 11 horas en los próximos tres días en el complejo turístico de Mount Kumgang, después de que ambos países reiniciaron los intercambios este año tras una crisis por los programas nucleares y de misiles de Pyongyang.

El líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, acordaron la nueva ronda de reuniones durante su primera cumbre en abril pasado.

Las familias separadas son víctimas de un estancamiento político de varias décadas entre los vecinos desde que la guerra de 1950 a 1953 terminó en una tregua en vez de un tratado de paz, y los vínculos habían empeorado por el avance de Pyongyang en sus programas de armas nucleares.

Más de 57 mil sobrevivientes surcoreanos se han registrado para las breves reuniones familiares que a menudo terminan en dolorosas despedidas.

Durante años Seúl ha pedido reuniones regulares entre familias separadas, incluyendo el uso de videoconferencias, pero los programas de reunión a menudo se han suspendido debido a las frágiles relaciones con Pyongyang.