En algo menos de un año, este ‘battle royale’ ha conseguido más de 125 millones de jugadores.

El nombre Fortnite: Battle Royale se ha vuelto ineludible, ya no solo en círculos gamers, sino en medios de comunicación, redes sociales y conversaciones del día a día. El videojuego desarrollado por Epic Games y People Can Fly ha visto crecer su popularid –y sus ganancias–.

En menos de un año, cuenta con más de 125 millones de usuarios, según Epic, y se ha posicionado como el líder en visualizaciones de Twitch (una plataforma para visualizar videojuegos en directo). De acuerdo con los datos de SuperData Research, estamos ante el mayor juego free-to-play (gratuito para jugar) de toda la historia. Eso no ha evitado que haya roto el récord de ingresos mensuales en un juego, al superar los 318 millones de dólares durante mayo. Un estudio de LendEDU sugiere que 7 de cada 10 jugadores gastaron más de 80 dólares en mejoras estéticas para sus guerreros.

Pero, ¿en qué consiste Fortnite? ¿Cómo ha logrado desbancar al mítico League of Legends del podio del streaming?

Al comienzo, Fortnite era un simple survival (género basado en la supervivencia), ambientado en un futuro donde el 98 por ciento de la población humana ha desaparecido. El jugador, de forma cooperativa, debe proteger una base de unos humanoides similares a los zombis (llamados husks). Este modo de juego recibe el nombre de Save the World –salvar el mundo, en castellano–.

Sin embargo, el éxito de PlayerUnknown’s Battlegrounds, conocido como PUBG, un shooter (juego de disparos) al estilo battle royale, hizo que Epic Games se planteara sacar un modo de juego similar para Fortnite.

El género battle royale está basado en combates masivos, ya sea por equipos o en solitario, en los que cien jugadores son lanzados en paracaídas sobre una isla y deben eliminarse unos a otros hasta que solo quede uno. El nombre de este modo de juego viene de la película homónima del año 2000 y se ha usado en otras sagas como en Los juegos del hambre.

Así nació Fortnite: Battle Royale, que, al final, no fue un modo de juego del título original, sino un juego independiente que contó con un elemento adicional que terminó por marcar su identidad: la construcción.

Cada jugador tiene la capacidad de ir construyendo y destruyendo estructuras en el escenario para acceder a partes del terreno o para emplearlas en el combate. Para eso hay que ir acumulando materiales (madera, metal y roca) a medida que se recorre el mapa.

El nuevo modo del videojuego vio la luz en septiembre del 2017 para Xbox One, Play Station 4 y computadores, tanto Windows como macOS. Llegó a iOS en abril y a Nintendo Switch en junio de este año. Epic Games ya ha anunciado que estará disponible para Android en los próximos meses.

Un mes después de su lanzamiento, Epic Games anunció que había alcanzado 10 millones de jugadores. La cifra se duplicó en noviembre del 2017 y un mes después llegó a 30 millones. En junio del 2018 ya eran 125 millones de usuarios.

Una grieta en el cielo

Fortnite no solo ha superado a su predecesor o al propio PUBG (cuyas ventas, según SuperData, siguen descendiendo en PC pese a mantenerse en Xbox One) y ha logrado una popularidad de la que pocos títulos pueden alardear. El videojuego ha dado origen a un nuevo tipo de storytelling dentro de la industria: aunque los personajes no tiene nombres ni historias y nadie sabe cómo se llama la isla en la que transcurre el combate, a lo largo de las cinco ‘temporadas’ que lleva el juego, millones de personas han compartido acontecimientos en vivo que transforman el mapa del juego.

Por ejemplo, el pasado 29 de junio, un cohete salió disparado desde una montaña al oeste de la isla. El evento fue anunciado de antemano, por lo que millones de personas se dieron cita para presenciarlo en directo, como si se tratara de un partido de fútbol o un estreno de un nuevo capítulo de la serie Game of Thrones.

Pero a pesar de la naturaleza efímera del hecho, sus efectos son mucho más duraderos. El cohete despegó y, poco después, una gran grieta apareció en el cielo. Poco a poco, a medida que se acercaba la temporada cinco, fueron apareciendo objetos en la isla y también en el mundo real, pues los creadores del juego ubicaron elementos reconocibles de su historia en locaciones reales, para deleite de los fans.

Famosos ‘gamers’

Fortnite no solo está resonando por su apabullante crecimiento en número de jugadores o sus récords de cifras económicas, sino por haber trascendido el restringido sector de los gamers.

El juego ha alcanzado de lleno la ‘cultura pop’, al tener entre sus jugadores a varias celebridades. En su momento, el rapero canadiense Aubrey Drake Graham (conocido como Drake), ayudó a ‘Ninja’ a batir un récord de audiencia, cuando retransmitieron por Twitch una partida que atrajo a 600.000 espectadores. El futbolista francés del Atlético de Madrid, Antoine Griezmann, ha celebrado más de una vez sus goles ejecutando un baile del juego conocido como ‘Take the L’. El Rubius, famoso youtuber español, ha participado en varios torneos del juego con sus amigos, como el que se celebró en el último Gamergy 2018, el evento más importante de eSports en España.

Después, en la E3 2018, la convención de videojuegos anual más importante de la industria, tuvo lugar una competencia en equipos de dos personas en la que participaron ‘Ninja’ y otros jugadores de eSports importantes, como Ali ‘Myth’ Kabbanim e incluso cantantes como Madilyn Bailey o Prince Royce. El evento fue seguido por un millón y medio de espectadores en Twitch.

Con menos de un año a sus espaldas, el éxito de Fortnite: Battle Royale no parece haber hecho más que empezar.

NORA CIFUENTES
EFE