Por Clemente Castro González

 

Hay voces que apuestan doble contra sencillo, en el sentido de que la ola de simpatía del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) aún no baja su intensidad entre los ciudadanos.

Más aún, que será hasta el segundo año del gobierno federal, encabezado por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, cuando empiece a verse si esa tendencia se consolida o empieza a bajar.

De ahí que los estrategas políticos morenistas tengan en alta prioridad tener presencia en las entidades y fijar la vista, de ser el caso, en los congresos estatales.

El partido de moda y sus operadores traen fijo el propósito de ampliar y consolidar su influencia en territorio.

Y no tardaremos en observar el trabajo que desplegaran en el proceso electoral tamaulipeco, mismo que inició el pasado dos de septiembre y donde el punto central es obtener la mayoría en la siguiente  legislatura.

La medición de fuerza de los partidos en el poder, federal y estatal, con sus respectivos prospectos, será algo inédito en la entidad, con el añadido que los ciudadanos ahora juegan un papel protagónico, al grado de que  rebasan a los institutos.

En esencia los electores se identifican con candidatos y propuestas y no tanto con los organismos.

Por lo pronto LÓPEZ OBRADOR y su equipo de transición continúan su labor y se preparan para asumir las riendas del gobierno.

De hecho, en poco tiempo borraron del mapa a presidente ENRIQUE PEÑA NIETO y su “gabinetazo”.

A juzgar por lo que sucede en la casa de AMLO y en sus frecuentes giras, aunado a las consultas que se hacen a la sociedad (Seguridad y Educación, etc.), al próximo jefe del ejecutivo federal solo le falta la formalidad de que le coloquen la banda presidencial.

Es evidente que el tabasqueño empezó a tomar la agenda del país, desde el mismo día en que se conoció su triunfo electoral.

De modo que, antes de que releve de manera formal a PEÑA NIETO, ya llevará cinco meses de mandato o al menos de marcar la pauta de lo que se hará y dejará de hacer en México.

Ello permitirá que la administración federal que inicia en diciembre tenga camino andado y eso puede repercutir en una imagen positiva, en tanto que, de manera pronta, se concretarán algunos compromisos de campaña.

Significan puntos, lo que incidirá en el ánimo de los electores, si lo vemos en la perspectiva de los comicios que tendrán lugar en dos de junio en la entidad.

Es de esperar que los panistas tamaulipecos,  con su jefe político al mando, entiendan muy bien lo que les tocará afrontar, en cuanto a oferta política.  Porque de no ser así en el pecado pueden llevar la penitencia.

Suponemos que el golpe de timón del gobernador, FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA, se verá a partir de que rinda su informe de labores el 21 del presente mes.

Incluso previo a tal acontecimiento empiezan a notarse ajustes en su equipo, algo en que seguramente se ahondará.

A éstas alturas resulta evidente que no todos los colaboradores del mandatario han cumplido la encomienda que se les dio.

En ese sentido, el que les de las gracias es algo que se ganaron a pulso al no aprovechar la oportunidad que se les concedió en el servicio público.

La verdad es que a los que se despida no serán los primeros y, si me apura, tampoco los últimos en una gestión que va en su primer tercio.

RULETA

En el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) asumen el papel de árbitros del proceso que acaba de abrirse, con la responsabilidad que amerita su condición.

Para empezar no se dejan cabos sueltos y eso se refleja en la planeación y un calendario electoral que se hizo conforme a la ley y pasó por la aprobación de los consejeros y el visto bueno de los representantes de partidos.

Esto se da debido a que hay un liderazgo, que se soporta en experiencia y conocimiento, por parte del presidente del organismo, MIGUEL ÁNGEL CHÁVEZ GARCÍA.

Habría que recordar que a principios del año el IETAM no vivió sus mejores momentos en tanto que fue intervenido desde el Instituto Nacional Electoral (INE), porque  se avaló la entrada a dicho ente, de un secretario ejecutivo que traía la marca de un ente político.

Eso le costó la salida al anterior consejero presidente, JESÚS HERNÁNDEZ ANGUIANO y la llegada del actual responsable del Instituto, cuyos antecedentes hablan de un proceder de manera  imparcial.

Ahí están los recientes comicios municipales que, en general, no tuvieron mayores sobresaltos, en un entrono por demás complejo.

Lo que se espera es que, de nueva cuenta, el IETAM se coloque a la altura de las circunstancias y no sucumba ante presiones que van a estar presentes.

AL CIERRE

ÓSCAR ALMARAZ SMER, rindió su tercer informe de labores ante diversos invitados que se dieron cita en el edificio de la Avenida Francisco I. Madero con calle Hidalgo, en el centro de Victoria.

Se trata de un munícipe que deja una marca entre los habitantes del municipio, dada su manera de gobernar, cercana a los capitalinos y sus necesidades.

En el recuento habrá que valorar los servicios y obras publicas que concretó, al igual que la atención a los sectores sociales marginados.

Ni que decir de la gestión llevada a cabo en la Ciudad de México (CDMX), que le permitió bajar recursos por montos millonarios que no habían realizado ninguno de su antecesores.

Cierto que persisten problemas crónicos en el municipio, por ejemplo el de la inseguridad o el abasto de agua en decenas de colonias.

Pero tampoco se le puede achacar, en forma absoluta, al munícipe. Mucho de lo que nos sucede tiene que ver con incumplimiento de compromisos por parte de los otros órdenes de gobierno, principalmente de la federación.