Por Raúl Hernández Moreno

 

El PAN va por todo, en la elección de este año. Quiere conservar y aún aumentar, los 16 distritos que tiene en este momento, de un total de 22.

Conservar la mayoría en el Congreso, facilita la gobernabilidad, lo que no ocurriría en un escenario en el que Morena domine. Lo vemos a nivel federal, con un Congreso cerrado al diálogo y a la negociación, en el que se aplica el mayoriteo a rajatabla.

Aquí en Nuevo Laredo, el PAN no pierde una elección desde el 2012. Es cierto que en el 2015 el PRI gano, pero con la ayuda de los votos de la ribereña, pues en Nuevo Laredo perdió. Con cada nueva campaña, el PAN ha mejorado su estructura territorial y la forma de acercarse a los votantes. Son gobierno y sabe cómo debe operarse.

Para esta elección, el PAN tiene una lista abundante de aspirantes, empezando por Alfonso Salas, actual Rector de la Universidad Tecnológica. Es una cara nueva y una propuesta interesante. A través de la UT, Salas mantiene contacto con el sector empresarial y el estudiantado.

La que tiene un lugar seguro en la boleta, por el distrito 2, es Imelda Sanmiguel Sánchez, actual Secretaria de Obras Públicas, presidenta del PAN. Además de ella hay otras mujeres que suenan, pero con menos méritos partidistas.

Daniel Tijerina Sánchez, actual tesorero, ex secretario general del Comité Municipal del PAN, es un tercer fuerte prospecto. Le sabe al tema de las finanzas y al de la operatividad política. Las campañas han cambiado en los últimos años y Tijerina se ha capacitado en estas nuevas reglas.

Otros aspirantes son Ernesto Ferrara Theriot, Manuel Canales Bermea y Glafiro Salinas. Este último busca la reelección, pero no está amarrado, como dicta la lógica.

Los diputados serán electos por un período de dos años.

La competencia electoral será entre el PAN y Morena, el primero por estar al frente del gobierno estatal y el otro por controlar el gobierno federal. Morena tiene mayoría en 18 de los 32 congresos estatales y quiere tener más.

Va a ser interesante ver que hace Morena sin el nombre de Andrés Manuel López Obrador en la boleta. Y va a ser interesante ver si los militantes y simpatizantes se animan a apoyar la campaña y que esta no sea austera.

El PRI atraviesa la peor época de su historia, con una dirigencia perdida, a la que la clase política abandono, porque no le ven presente y menos futuro.

Convertido en partido morralla, el PRI aspira a conservar su registro y a pelear las prerrogativas oficiales, para beneficio de un reducido grupo que ve al PRI como un negocio particular. Vamos a ver una repetición del 2018, con candidatos desangelados, con campañas grises, flojas. No le van a meter dinero, porque saben que es como tirarlo por el caño.