Por Raúl Hernández Moreno

 

Pocas son las caras nuevas que se integraron al segundo período de gobierno del alcalde Enrique Rivas Cuéllar. Pocas, pero efectivas.

Si alguien tenía dudas sobre la capacidad de Imelda Sanmiguel, la incorporación de Luis Lauro Villarreal en calidad de director de Obras Públicas, sirve para acabar con esas incertidumbres.

El arquitecto Luis Lauro será el operador, el caballito de batalla,  el que encabece el trabajo en las calles y eso garantiza una mayor atención en cada uno de los proyectos que se ejecuten.

Y como además ya ocupó esa misma cartera en años  recientes, su experiencia está comprobada.

Otro de los aciertos es la integración de Jaime Emilio Gutiérrez al frente de servicios médicos. Si alguien sabe de salud pública es Jaime Emilio. Esa experiencia se vio en ese penoso asunto de los africanos y el abola. ¡Qué racistas! Es una barrabasada, pero Jaime Emilio supo desarticular esa patraña, diga de gente ociosa.

El área que sigue estando frágil, es el impulso al desarrollo económico. En los últimos años se ha dejado todo a la inercia y es necesario darle un impulso real. Atraer nuevas y mejores empresas, no esperar a que lleguen solas, como ha sucedido en los últimos años y luego  resulta que llega sola Sam, y al paso de los años la dejan ir. O se   fue la Universidad Valle de México, sin hacer  nada para retenerla, en perjuicio de más de mil estudiantes. Esto paso en el trienio 2013-2016.

Por cierto que el Fondo Monetario Internacional acaba de ajustar sus pronósticos de crecimiento de la economía mexicana para este 2018, de 2.3 a 2.2 y para el 2019, de 2.7 a 2.5, la mitad de lo que ofrece crecer Andrés Manuel López Obrador, que  habla de un 5 por ciento. Para su mala suerte, el  crecimiento no es una cuestión  que se pueda decidir por decreto y menos  cuando no se quiere  pedir crédito ni subir impuestos.

Mientras tanto, cuando  Mónica García Velázquez fue  alcaldesa —  en 1996 y los primeros meses de 1997—se discutió el proyecto de  instalar en Nuevo  Laredo, un mega-casino con cientos de habitaciones de hotel  que atraería a cientos de miles de turistas, y finalmente no hubo nada. Hoy, las casas de juego están prohibidas en Tamaulipas.

Esto nos recuerda que hubo un presidente de México, Abelardo L. Rodríguez que era propietario de un casino en Tijuana, que funcionó de 1927 a 1935, hasta que lo cerró Lázaro Cárdenas, dato que nos  habla  de el tipo de Presidente que fue el michoacano.

Finalmente,  el fin de semana, los Periodistas Veteranos le entregaron un reconocimiento al presidente municipal, Enrique Rivas Cuéllar, por sus dos primeros años de  gobierno.

Rivas  ha sido atento y respetuoso con la prensa, al menos con la mayor parte, y autorizó la construcción del monumento a los periodistas, en la plaza Libertad.

En el evento estuvieron  muchos amigos colegas, encabezados por Pedro Edmundo Zapata. ¡Felicidades!