Por Clemente Castro González
Con desgano e indolencia por parte de los jerarcas del Instituto Nacional Electoral (INE) se lleva a cabo la preparación de la Consulta Popular para que los ciudadanos expresen si están o no de acuerdo de que se les inicie proceso legal a cinco ex presidentes de la República y, de resultar culpables de ilícitos durante su gestión, que sean castigados de acuerdo a la ley.
Pareciera que la cúpula del Instituto está alineada con las fuerzas políticas que reprueban hacer éste tipo de procedimientos que consideran una especie de show y que, a su juicio, solo genera un esfuerzo y gasto innecesario.
En ese sentido, no es exagerado señalar que pese a que el INE carga con la organización de tal evento, hacen lo posible para que quienes están llamados a plasmar su opinión en las papeletas, no acudan a las mesas de recepción el próximo uno de agosto.
Así se percibe por la publicidad marginal que se hace del evento y la limitada información que se emite hacia los ciudadanos.
En lo de la Consulta no vemos que el consejero presidente del INE, LORENZO CÓRDOVA VIANELLO, ni tampoco su fiel escudero, CIRO MURAYAMA RENDÓN, defiendan la causa a favor de la democracia participativa.
Más bien se “sordean” y esperan que tiempo siga su marcha y que, cuando sea día de abrir las urnas, se dé baja participación.
Ahora no hubo impresiones de lujo, a todo color, en cuanto a la papelería que se maneja y tampoco la guía que se utiliza para la capacitación de los responsables de las mesas receptoras.
Los que tienen que jalar, en condiciones difíciles, son las y los capacitadores electorales, mismos que son los responsables de persuadir a los ciudadanos para que participen en la consulta en calidad de funcionarios.
De hecho ya están en la realización de los simulacros y se aplican para que las personas que recibieron la encomienda de estar en las mesas receptoras acudan a donde se les convoca.
Son ellas y ellos los que conforman la estructura básica para sacar adelante lo de la Consulta. Y, a su vez, la burocracia de élite, de manera oportunista, se para el cuello y continúa cobrando sus abultados sueldos.
RULETA
Empezó el manejo de encuestas enfocadas a los que serán los precandidatos al gobierno de Tamaulipas y, aunque todavía falta para la apertura año electoral que tendrá lugar en septiembre, las empresas que se dedican al éste tipo de negocios ya están sobre clientela.
Cabe apuntar que circula en redes el resultado de porcentajes sobre las preferencias ciudadanas que, acorde a la aplicación de determinadas metodologías, levantan las encuestadoras.
A veces se obvia a uno que otro prospecto pero eso no significa estar fuera de la competencia adelantada. Es factible que sean lamentables omisiones o quizá se trata de maniobras deliberadas.
Lo que se observa es que volverá a reeditarse lo de la competencia férrea entre el panismo y el morenismo.
Los que traen el visto bueno del PAN son GERARDO PEÑA FLORES, CESAR VERÁSTEGUI OSTOS y JESÚS NADER NASRALLAH.
Desde el PRI el que levantó la mano y se mueve es el neolaredense RAMIROS RAMOS SALINAS, mientras que el MC puso a grillar al ex munícipe capitalino, ARTURO DÍEZ GUTIÉRREZ.
