Por José Dosal Hernández
El triunfo de Claudia Sheinbaum parecía seguro, sin sorpresas, sin sobresaltos, era un paseo en un jardín de rosas, era cuestión de esperar el 2024.
La dama como novia batallaba sólo para escoger el color del vestido y hacer remuneraciones al Palacio Nacional.
A medida que van pasando los días amargamente se da cuenta que ese enorme y delicioso pastel debe repartirlo en rebanadas de distintos tamaños, hasta las botones debe regañar, de lo contrario no hay boda.
Su padrino político es un experto en organizar fiestas -De eso no hay duda- pero en las últimas semanas los preparativos se le fueron complicando.
Decía mi abuela Lencha; “Cuándo llueve en un casorio, es mal augurio, mala suerte”.
“OTIS” trajo tempestades en vísperas del “bodorrio”, el pésimo accionar de su padrino le acarreará muchos problemas que lógicamente le impactaran en su campaña.
Eso no es todo, ya se van sumando más contrincantes, Xóchitl Gálvez, Marcelo Ebrard y el último Samuel García, los tres con su capital humano considerables representantes de la clase media y una enorme porción de pobres aspiracionistas.
Esta última raza podría sumarse al contrapeso formado por la clase media.
Los problemas no terminan ahí, la Ciudad de México podría no ser para su consentido Omar García Harfuch, podría no aparecer en la boleta.
Eso le destrozará el corazón porque ya le había regalado la CDMX a su “bodocote”, dicen que así le dice.
Su padrino pretendió jugar maquiavélicamente con las necesidades de los Guerrerenses porque vio una buena fábrica de pobres, es decir, pensó que Otis le había caído como anillo al dedo y hoy es al revés, las circunstancias le dan con el dedo en el anillo.
El padrino es un hombre muy astuto y muy seguramente cuenta con varios planes emergentes.
Obsequiar más dinero del erario público sin sacrificar sus obras faraónicas como El Tren Maya y la Refinería dos Bocas.
Otro escenario comienza armarse en algunos estados de la República, el asunto de la inseguridad, crece a pasos agigantados, un botón como muestra, Tamaulipas, dónde descaradamente la autoridad se hizo a un lado para que la delincuencia opere libremente.
Si se generaliza, es probable que la boda de su Corcholata se suspenda y se posponga dos años mientras el apacigua el ambiente.
De plano, sino “prende” su chamaca, tiene otros candidatos, total, es el padrino de pastel y puede compartirlo a su antojo y a quién quiera.
Puede ser todos contra Xóchitl o todos contra Claudia.
