INHALAR CONSTANTEMENTE ESTOS GASES GENERA AFECTACIONES EN LA SALUD CON ALERGIAS O ENFERMEDADES EN LAS VÍAS RESPIRATORIAS
El centro procesador de crudo está literalmente abrazado por la mancha urbana integrada por las colonias Miguel Hidalgo, Hipódromo, Miramar, Emilio Carranza y La Barra, donde viven en promedio unas diez mil familias.
ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA
MADERO.- El término “huele a refinería” es habitual en el municipio de Ciudad Madero, al sur de Tamaulipas, donde se asienta desde hace más de un siglo la refinería “Francisco I. Madero”, antes El Águila.
El centro procesador de crudo está literalmente abrazado por la mancha urbana integrada por las colonias Miguel Hidalgo, Hipódromo, Miramar, Emilio Carranza y La Barra, donde viven en promedio unas diez mil familias.
Quienes residen en la periferia de las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) prácticamente ya no perciben el olor, pero para quienes llegan de otras ciudades o estados es fácil de sentirlo, ya que la refinería se ubica a 1.3 kilómetros de playa Miramar, principal destino turístico de Tamaulipas.
El presidente de la Asociación Mediadora para el Bienestar Inteligente y Ecológico de Tamaulipas (Ambientam), Miguel Ángel Verástegui Cavazos, indicó que “el crudo pesado es más difícil de procesar, por lo tanto, hay mucho residuo que emana de las refinerías debido a que los procesos no estuvieron considerados originalmente para no contaminar, sino únicamente para producirse”.
Dentro del complejo petrolero de Tamaulipas hay 26 plantas, lo que genera 26 tipos de parámetros de medición de gas que son necesarios identificar, pero actualmente no se cuenta con instrumentos para conocer la calidad del aire.
Pero si en el día se aprecian emanaciones, es durante la noche cuando la liberación de gases es mucho mayor, incluso al amanecer se puede observar en algunas ocasiones la nube grisácea que emana de las instalaciones petroleras.
Verástegui Cavazos dijo que “quiere decir que durante las noches desfogan, son malas prácticas por varias razones, ya que no tienen cómo procesar los residuos, lo único que pueden hacer es quemar estos residuos para que contaminen menos, pero aún así no dejan de contaminar”.
Para el señor Marco, quien tiene 20 años viviendo en la colonia Hipódromo, ubicada a unos metros del complejo petrolero, relata que con el paso de los años ha “aprendido” a vivir con estos olores.
“Sí es molesto el olor a gas (…) y no es que nos hayamos acostumbrado, pero son gases que avientan todos los días, si afecta a las personas que vivimos en las inmediaciones de la refinería”, indicó.
El canal de La Amargura, que se ubica entre la refinería y el río, apenas cae una precipitación comienza a arrastrar aceites al afluente, emanando un fuerte olor a combustible.
