Entre lágrimas y sonrisas, recordaron su consejo, su acompañamiento y su fe inquebrantable lo ayudaron a fortalecer su relación con Dios
En un ambiente de fe, gratitud y alegría, el Padre Álvaro Hervert Franco celebró su 20 aniversario sacerdotal en la parroquia San Felipe de Jesús, rodeado de más de 500 personas, entre feligreses, amigos y familiares.
Hortensia Garbo / LA RED DE ALTAMIRA
TAMPICO. – En un ambiente de fe, gratitud y alegría, el Padre Álvaro Hervert Franco celebró su 20 aniversario sacerdotal en la parroquia San Felipe de Jesús, rodeado de más de 500 personas, entre feligreses, amigos y familiares.
La emotiva ceremonia fue un reflejo del amor y respeto que la comunidad tiene por su labor pastoral, la cual ha dejado huella en muchas vidas a lo largo de dos décadas de entrega y servicio a Dios.
Desde temprana hora, la iglesia comenzó a recibir a los asistentes, quienes con emoción esperaban acompañar al Padre Álvaro en este momento tan especial.
La misa dio inicio a las 6:00 p.m., con una liturgia solemne y significativa en la que se elevaron oraciones de agradecimiento por su vocación y compromiso con la evangelización.
Durante la homilía, el homenajeado compartió unas palabras de reflexión, expresando su gratitud a Dios, a su familia y a cada persona que ha sido parte de su camino sacerdotal.
El momento estuvo lleno de emotividad, especialmente cuando algunos de los fieles se acercaron para compartir testimonios sobre cómo la guía espiritual del Padre Álvaro ha impactado sus vidas.
Entre lágrimas y sonrisas, recordaron momentos en los que su consejo, su acompañamiento y su fe inquebrantable los ayudaron a enfrentar dificultades y fortalecer su relación con Dios.
Tras la misa, la celebración continuó con un ameno convivio en el que los asistentes pudieron disfrutar de una deliciosa barbacoa y música en vivo. Entre risas, abrazos y cantos, la comunidad se unió en un ambiente de fraternidad y felicidad, reafirmando el cariño y la admiración que sienten por su pastor.
El Padre Álvaro Hervert Franco ha dedicado 20 años de su vida a servir con amor, humildad y entrega, consolidándose como un pilar fundamental en la vida espiritual de muchas personas. Su aniversario no solo fue una conmemoración, sino también un testimonio de fe y esperanza que sigue inspirando a quienes lo rodean.
La noche concluyó con un fuerte aplauso y múltiples muestras de cariño para el sacerdote, quien, visiblemente conmovido, agradeció a cada uno de los presentes por ser parte de su historia y reafirmó su compromiso de seguir caminando junto a su comunidad en la fe.
