Los líderes del movimiento, afirmó que no desistirán hasta que se cumpla el Decreto Presidencial número 344, emitido en el sexenio de Miguel de la Madrid
Más de tres décadas después de la privatización de Hules Mexicanos, el conflicto laboral sigue vigente, ya que ex trabajadores de la empresa realizaron una nueva manifestación que incluyó el bloqueo parcial de la Avenida de la Industria, denunciando que aún no reciben el 2.5% de las acciones que el Gobierno Federal les prometió al vender la compañía en 1988.
Eduardo Garcia / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA. – Más de tres décadas después de la privatización de Hules Mexicanos, el conflicto laboral sigue vigente, ya que ex trabajadores de la empresa realizaron una nueva manifestación que incluyó el bloqueo parcial de la Avenida de la Industria, denunciando que aún no reciben el 2.5% de las acciones que el Gobierno Federal les prometió al vender la compañía en 1988.
Víctor Jiménez Galindo, uno de los líderes del movimiento, afirmó que no desistirán hasta que se cumpla el Decreto Presidencial número 344, emitido en el sexenio de Miguel de la Madrid, en el cual se estableció que los trabajadores despedidos serían beneficiarios de una parte del capital social de la empresa.
La venta de Hules Mexicanos, valuada en 41 millones de dólares, a capitales privados no significó solo el cambio de propietarios: también marcó el inicio de una prolongada lucha legal y social de unos 500 ex trabajadores.
A pesar de los cambios de razón social y de dueños -hoy operan bajo el nombre de Cabot-, los extrabajadores sostienen que las obligaciones laborales persisten.
“El nuevo patrón hereda tanto los derechos como las obligaciones. No puede evadir lo que se estableció desde el principio”, señaló Jiménez Galindo.
La batalla ha sido larga y dolorosa, toda vez que muchos ex trabajadores han fallecido en el camino, y al menos cuatro se suicidaron, víctimas de la desesperación ante la falta de ingresos y apoyo.
“Algunos compañeros perdieron sus viviendas de Infonavit, otros enfrentaron divorcios y varios más, en la impotencia, optaron por quitarse la vida”, lamentó el dirigente.
A pesar del tiempo transcurrido, la justicia no les ha cerrado la puerta. Un fallo reciente del Décimo Quinto Tribunal Colegiado desestimó la prescripción del caso, validando así la vigencia de sus reclamos.
Jiménez Galindo, también acusó al Sindicato Petroquímico de actuar en complicidad con la empresa, dejando a los trabajadores en el abandono.
“Nunca hemos tenido un acercamiento serio de la empresa; siempre ha habido una relación de abuso y desprecio”, concluyó.
Las protestas continuarán de forma indefinida hasta que los ex trabajadores obtengan el reconocimiento y la compensación que reclaman desde hace 37 años.
