Las fugas se extienden por sectores como las colonias Los Pinos, Unidos Avanzamos, el ejido Maclovio Herrera y la Laguna de Champayán
La crisis ambiental que enfrenta Altamira se intensifica ante la falta de respuesta efectiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX), luego de que múltiples fugas de hidrocarburo siguen contaminando amplias zonas del municipio, afectando directamente a familias, cultivos y cuerpos de agua.
Especial / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA, TAM. – La crisis ambiental que enfrenta Altamira se intensifica ante la falta de respuesta efectiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX), luego de que múltiples fugas de hidrocarburo siguen contaminando amplias zonas del municipio, afectando directamente a familias, cultivos y cuerpos de agua.
Las fugas se extienden por sectores como las colonias Los Pinos, Unidos Avanzamos, el ejido Maclovio Herrera y la Laguna de Champayán, donde los derrames ya han deteriorado el suelo, el aire y los recursos hídricos que abastecen a la ciudad.
Uno de los casos más alarmantes ocurre en la colonia Unidos Avanzamos, donde una familia perdió su hogar tras quedar completamente impregnado de combustible. El petróleo se filtró hasta el interior de la vivienda ubicada junto al cárcamo de COMAPA, obligando a sus ocupantes a abandonarla con lo poco que pudieron rescatar.
A pesar de que la emergencia comenzó hace más de seis semanas, la paraestatal no ha logrado localizar ni reparar la falla en sus ductos, permitiendo que el derrame continúe esparciéndose hacia los canales pluviales que conectan con la laguna de Champayán, fuente principal de agua para uso doméstico e industrial.
“Ya no se puede sembrar ni regar. Todo está contaminado y huele a petróleo; nuestras tierras están muriendo”, lamentó el comisariado ejidal Carmelo García Gómez, al denunciar que decenas de productores y pescadores -incluidos beneficiarios del programa Sembrando Vida- han perdido por completo sus cosechas.
Aunque personal de Protección Civil y de Ecología Municipal ha acudido a inspeccionar la zona, los habitantes afirman que no existe un plan de acción concreto ni una estrategia de contención visible por parte de las autoridades federales o de PEMEX.
“Tuvimos que dejar la casa porque el petróleo se metió por todos lados; no hay manera de limpiarlo, el olor es insoportable”, relató Yohana Gallegos Mariñez, vecina del sector afectado, quien solicitó apoyo directo al alcalde Armando Martínez Manríquez, ante la pérdida total de su vivienda.
Los pobladores demandan la intervención de la SEDUMA, SEMARNAT, PROFEPA, CONAGUA y Protección Civil Estatal, al considerar que la negligencia de la empresa productiva del Estado ha puesto en riesgo la salud de las comunidades y el equilibrio ecológico del municipio.
Mientras tanto, la contaminación sigue avanzando. El aire se vuelve irrespirable, la tierra pierde su fertilidad y las familias viven con el temor constante de que la situación se agrave sin que nadie responda por los daños.
