José Eleazar de Ávila Pérez
Nación forjada entre traiciones y conveniente ignorancia…
Reiteramos, pero esta vez a manera de pregunta.
¿Se acabaron los hombres… que mínimamente
fingían, como en Gatopardo de 1963, donde todo
siguió funcionando? Ya no digo más, pero quien
no le tema a llevarse un buen aprendizaje, que la
vea en Disney (en idioma original) o en doblaje
pitero en YouTube, que si no me falla la memoria
está en Netflix.
El asunto es que México avanza por el sustento de
sus municipios ynestados, pero nunca, con sus
excepciomes, por el sistema que se niega a
edificar a una nación en la que el centro sea la
educación y la economía.
¿Cuándo fue la última vez que vimos que desde el
Congreso de la Unión, los senadores y los
diputados se metieron de lleno al tema educativo, a
fin de construir un país forjado en un sistema de
libre competencia y formación de éxito?
La respuesta es sencilla. No, fue rentable para el
México gobernado en tiempos del PRI, tampoco
para el PAN y ahora, menos con Morena y sus
arrimados empresarios de los “sullivanianos” del
PVEM.
Es un chiste. Pero por eso estamos como estamos,
con una variable: los cambios de poder a través de
la historia -y me voy a referir a la República
Mexicana- suceden por tres factores.
La determinación conveniente de los Estados
Unidos, la traición interna y, más recientemente,
por la evolución de la sociedad potenciada por las
“benditas redes sociales”.
No se trata de replicar nada que sea pernicioso,
solo que consideramos que es nuestra
responsabilidad explicarles que desde que la
nación surge en 1821, la idea de que México
avanza de manera realmente progresista es una
ilusión con dos etapas, por las que seguro me van
a funar:
1.- Les guste o no, en la era de Porfirio Díaz, donde
estuvimos a la par, en muchos aspectos, con los
Estados Unidos. Y si quieren lo debatimos para
que de una vez se enteren de que, los puertos y el
desarrollo de muchas de las principales ciudades
se realizaron durante esa etapa.
2.- La segunda etapa fue en tiempos del llamado
Desarrollo Estabilizador. En el
blog https://blogs.acatlan.unam.mx/clioeconomia/2
025/08/06/desarrollo-estabilizador/ se lee con toda
claridad:
“Se conoce como Desarrollo Estabilizador a la
etapa de la historia económica de México que va
de 1954 a 1970, que se caracteriza por un
crecimiento económico sostenido acompañado de
precios estables”.
“Durante este periodo, el gobierno implementó
estrategias de estabilización que impulsaron el
equilibrio macroeconómico en medio de un rápido
avance industrial y proteccionismo comercial
(Fitzgerald, 1978)”.
Y aun así, pensar en el gatopardismo en el caso de
México es lo que ya decíamos desde ayer. Todos,
tarde o temprano, sepultan la educación y se
ocupan más por generar esta idea política de
“atolizar” las acciones de gobierno o, como se
decía en el estilo más fino priista: “dorar la
píldora”.
Y les doy la
fuente: https://www.fundacionlengua.com/es/dorar-
pildora/art/174/.
Aquí se puede leer con toda claridad a qué me
refiero: “De acuerdo a José M.ª Iribarren, esta
expresión tiene el significado de dulcificar,
disimular un daño o perjuicio; mitigar o disimular
de algún modo una mala noticia”.
“Covarrubias, en su Tesoro de la Lengua
Castellana, escribe lo siguiente: ‘Píldoras. Unas
pelotillas medicinales y purgativas, que se toman
por la boca, y los boticarios suelen dorarlas para
disimular el amargo del acíbar que llevan dentro, y
así quedó por proverbio: Píldora dorada, por los
lugares honoríficos que tanto padecen de codicia y
después amargan más que mil hieles’”.
Es a lo que me refiero; pero cuando comenzamos,
el planteamiento del libro que da origen a películas
y ahora a la serie que les recomiendo, nos ubica
plenamente en un contexto donde el mundo de las
maromas no es nuevo.
Al final de siempre: “Si queremos que todo siga
como está, es necesario que todo cambie”. Es lo
que decía el escritor italiano Giuseppe Tomasi di
Lampedusa.
Añadía del orgullo y la muerte: “Los sicilianos no
querrán nunca mejorar por la sencilla razón de que
creen que son perfectos; su vanidad es más fuerte
que su miseria”.
Más o menos así somos los mexicanos, con una
diferencia: pensamos que somos “chingones”,
pero con un complejo licuado de superioridad e
inferioridad que ni García Márquez podría explicar.
Eso sí, presumimos, no dominamos al mundo
porque no queremos.
Del sexto piso.- ¿Les gustó la foto que enviamos
por WhatsApp? Quien aparece ahí es Humberto
Valdez “Betico”, el único tamaulipeco que ha sido
consejero director de la Comisión de Cooperación
Ecológica Fronteriza, la COCEF.
Curiosamente en la foto se parece mucho al
cantante Juanes, pero en mi caso insisto: no le
pierdan la pista aunque se enojen muchos (o no
menos) en el Congreso, donde se piensa eterno el
sonorense Humberto Prieto; para ser más
específico, de Hermosillo, como presumía de sus
tiempos de panista cabecista.
Nostra Política.- “El que no tiene celos no está
enamorado”. San Agustín.
Correo: jeleazarmedia@gmail.com
X: @jeleazaravila
