ESPECIAL / LA RED
LOS ÁNGELES.- La Verdeamarela elevó por fin su voltaje y resolvió rápido el partido ante Haití, para un 3-0 rotundo y que no fue mayor porque después bajó el ritmo y tuvo piedad de su rival.
Porque daba la impresión de que el conjunto brasileño podría embolsarse un marcador de escándalo por la manera en que circuló el balón en la primera mitad.
El estratega Carlo Ancelotti respondió a la ola de críticas que recibió por su alineación titular frente a Marruecos y ya no comenzó con el lateral Roger Ibáñez ni el punta Igor Thiago; apostó a la lógica y le dio vía libre al protagonismo de quien debía tenerlo desde el primer juego: Matheus Cunha.
El atacante del Manchester United se convirtió en el factor del juego, por su movilidad en el frente, la combinación con Vinicius Júnior y, sobre todo, su capacidad de definición.
Cunha salió de cambio entre aplausos de la afición brasileña al 63′. Endrick debutó en Mundiales, al ocupar su lugar.
La Verdeamarela ya sumó de a tres en la Copa del Mundo, afinó su repertorio y ya manda en el Grupo C, por encima de Marruecos.
La mala nota para Brasil sucedió con Raphinha, quien dejó la cancha al 40′ por una lesión muscular.
