David Ed Castellanos Terán
@dect1608
El embarazo infantojuvenil de los tamaulipecos
Once años. Embarazada. Presunta violación. Hospitalizada en Matamoros y con aborto inducido. Es la frialdad de una política pública en México que ha fracasado. Precisamente en Tamaulipas se registran cerca de dos mil nacimientos anuales de madres menores de edad, y ese es el dato oficialista.
Jesús Eduardo Govea Orozco, fiscal general de Justicia de Tamaulipas, confirma que la carpeta de investigación existe, que está avanzada, que los peritajes relevantes están próximos a concluir y que la hospitalización de la menor no ha sido impedimento para seguir adelante.
En cualquier país que se pretenda civilizado, una niña de once años convertida en víctima de violencia sexual y en estado de gestación producto de ese ataque debería detonar no solo una investigación “avanzada”, sino una respuesta institucional que no se limite a proteger la identidad de la menor —medida elemental— y a recordar que el Código Penal de Tamaulipas y la NOM-046-SSA2-2005 contemplan la interrupción del embarazo cuando este deriva de una violación, y así fue: “Como parte de la atención médica brindada y ante el riesgo que el estado de gravidez representaba para su salud”, dictó el comunicado de la Secretaría de Salud del Gobierno de Tamaulipas, que no sabe ni qué número de embarazo infantojuvenil representa Noehemi, es más, el Dr. Guerrero, no sabe ni cuantas gordas de doña Tota le llenan el estomago a él y su equipo de colaboradores más cercanos, si eso supieran, ya habrían informado la disminución de este tipo de casos desde que inició la administración de Américo Villarreal Anaya, cuántos recursos financieros han ahorrado y donde han sido redestinados.
Lo que se sabe es poco y lo que se oculta, mucho. No se ha revelado la identidad del presunto responsable. No se ha detallado el grado de avance real de la carpeta más allá de la fórmula genérica de “elementos para avanzar a las siguientes etapas procesales”.
No se ha explicado por qué una niña de once años llegó a ese punto sin que el sistema de protección detectara antes el riesgo.
Tristemente este no es un caso aislado. Es el reflejo de un patrón que se repite no solo en estados fronterizos, también en el interior del país: niñas convertidas en botín, embarazos forzados tratados como asuntos administrativos y autoridades que, cuando hablan, lo hacen con la prudencia de quien teme más al escándalo que a la impunidad y su fracaso de defender y poner a la niñez y las juventudes el centro de la política pública.
Once años biológicamente es una edad para gestar, pero, debería ser única y exclusivamente para jugar, para ir a la escuela, pero, no para conocer el interior de un hospital por causa de una violación.
La protección de la identidad de la menor es correcta. El silencio sobre el resto no lo es. Mientras la fiscalía completa peritajes y sostiene que la investigación no se detuvo, la niña permanece hospitalizada. Su cuerpo, su historia y su futuro pesan más que cualquier declaración institucional. Y ese peso debería ser insoportable para quienes tienen la obligación de actuar, pero, sobre todo los que están o deberían haberla cuidado.
Otra vez, fallamos todos.
En la intimidad… Con el propósito de ofrecer a las niñas, niños y adolescentes del programa PANNARTI del Sistema DIF Tampico espacios para la integración y el desarrollo formativo, dio inicio este lunes un atractivo Campamento de Verano en el Centro de Fortalecimiento Familiar. Emma Delgado Salazar, subdirectora de Fortalecimiento Familiar, señaló que el objetivo es que los menores disfruten de sus vacaciones en un ambiente seguro, divertido, educativo y de aprendizaje vivencial. “En el Campamento PANNARTI 2026 habrá una serie de actividades destinadas a la socialización, diversión e integración de nuestros menores adscritos al programa.
Estamos fortaleciendo las acciones para que se consoliden los lazos de amistad y el aprendizaje”, mencionó. La actividad inició este lunes y concluirá el próximo viernes 21 del presente mes. Las niñas, niños y adolescentes participarán en actividades deportivas, culturales, competencias, pláticas, juegos, zumba, rallys, robótica, yoga y proyecciones de cine. El interés de la presidenta del Sistema DIF Tampico, Dra. Luz Adriana Villarreal Anaya, es garantizar entornos de seguridad y armonía donde los menores del Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes en Riesgo de Trabajo Infantil se integren, aprendan y sean felices. “Será un verano increíble, tenemos preparado para ellos un sinfín de actividades que les van a encantar; durante estas dos semanas de 10:00 a 12:00 será un momento para ellos, para que aprendan y se diviertan”, dijo.
