El hospital: 10 años después
Carlos López Arriaga
Por lo menos desde mayo, los medios regionales advirtieron la visita de CLAUDIA SHEINBAUM a Tamaulipas, donde tendría, entre otros pendientes, la inauguración de dos hospitales generales, el del ISSSTE en Tampico y el del IMSS-Bienestar en Ciudad Madero.
Eventos que por separado habrían sido de gran relevancia; al presentarse juntos representan un impulso formidable a la salud pública en la desembocadura del Pánuco, con impacto, incluso, más allá de la geografía tamaulipeca.
Son dos complejos médicos. El de Tampico es un nosocomio de segundo nivel cuya puesta en marcha está programada para las 17 horas del sábado 15 de agosto. Salvo ajustes de agenda, el de Madero sería entregado un día después, el domingo 16, a las 10:30 horas.
Importa ampliar este segundo tema, por ser considerado un caso ejemplar que condensa los peores vicios de la obra pública en México. Se licitó en 2015 y se inició en 2016, año de transición gubernamental, lo cual, por razones políticas y partidistas, fue como una maldición para esta clínica.
Llegaba ese año el gobierno cabezón y la obra, desde su arranque, sufrió contratiempos y demoras que en pocos meses reventaron a los contratistas originales. A los ojos del entrante grupo panista, era un bocado demasiado apetitoso para dejarlo pasar.
En este espacio me he ocupado algunas veces del asunto. La más reciente, el 27 de mayo pasado (Interiores, “El hospital de la discordia” (El hospital de la discordia).
