Mario Vargasuárez
El 15 de ayer…
Hace algunos ayeres… Ya varias décadas en este ‘mes patrio’, los hogares mexicanos
fueron decorados en su fachada por lienzos de tela o plástico con los colores nacionales,
con o sin el águila de la bandera.
Muchas veces todo lo ancho de la fachada y algunas las ventanas (por dentro o por
fuera) lucían el verde, blanco y el rojo, con la infaltable águila regia, resaltando el
nacionalismo de este México nuestro.
También hubo calles que se adornaban con pequeñas banderas de plástico a manera
de ‘tendederos’ y quizá cada metro o cada 50 centímetros había un hilo con banderitas o
triángulos y muchas veces hasta con instalaciones eléctricas con luces tricolores.
Costumbre urbana que año con año se ha ido perdiendo y llegado el momento fueron
aniquiladas esas reuniones familiares o de amigos cercanos y hasta de compañeros de
trabajo que muy nacionalistas el espíritu irradió hasta las pequeñas poblaciones rurales.
Llamó mi atención una nota del periodista Raúl Duran donde informa que el uso de
banderitas nacionales puede ser causa de multas de tránsito en la CDMX y algunas
entidades del país.
El periodista del portal msn.com asegura que llevar una bandera en un automóvil o
camión en sí no es un acto sancionado por la ley. La sanción surge, según el artículo 32 del
Reglamento del escudo nacional, que los ciudadanos pueden utilizar la Bandera Nacional
en sus vehículos, sin importar su tamaño, siempre que pueda ser conducido adecuadamente
y se le otorgue el respeto correspondiente.
En otras palabras, no existe sanción para decorar el automóvil con una bandera
mexicana. El inconveniente surge cuando el adorno afecta la seguridad vial o cuando se
hace un uso indebido del símbolo. Cuando esto sucede la multa puede ser de 5 y hasta 10
veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA). Es decir $117.31 pesos por UMA.
Además, puede aplicarse la pérdida de un punto en la licencia de conducir. La sanción para
vehículos de transporte de carga las multas son más altas y van de 40 hasta 60 UMA,
además de tres puntos de penalización.
El marco legal mexicano también tiene sanciones por el uso indebido de los símbolos
patrios, como maltratar la bandera, modificar sus colores o proporciones o utilizarla de
determinadas formas con fines relacionados con una imagen personal, bienes o servicios
puede generar consecuencias.
Según la autoridad que juzgue la conducta y su gravedad, las sanciones
administrativas pueden llegar hasta las 10 mil UMA, (un millón 173 mil 100 pesos
aproximadamente); además de otras medidas contempladas por la legislación.
SIGUE LA CONTROVERSIA
Dice la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum Pardo que “La escuela pública es
mejor que la privada en México…”, refiriéndose a los resultados del Programa para la
Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE, es decir, la prueba PISA.
Sin embargo, bien sabemos que muchos ‘hijos de papi’ tienen becas para estudiar en
el extranjero, como aquel Jr. de Marcelo Ebrard que fue denunciado porque vivía en la
Embajada de Londres, porque estudiaba Psicología y Medicina.
A manera de justificación el gobierno mexicano afirmó no estar de acuerdo como se
aplica la prueba PISA, aunque “…reconoce las fortalezas de la educación en México, que
no se reconocen en otros países”, indicó la presidente con ‘A’.
La mandataria mexicana sostuvo que la educación pública es mejor que la privada en
el País, aunque no acertó a señalar qué aspectos de superioridad tiene una de otra escuela.
Lo cierto es que la Asociación de Padres de Familia de Sonora, exhorta a las
autoridades estatales y federales a mejorar juntos los planes y programas de estudios de la
educación básica, porque es cierto que el estado quien determina la formación del mexicano
del futuro, el ciudadano que México necesita.
El presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) determinó que los niños de ese
sexenio debían ser buenos técnicos e invirtió en la fundación de escuelas secundarias
técnicas y bachilleratos técnicos agropecuarios e industriales.
Lamentablemente se siguen formando jóvenes en carreras universitarias tradicionales
con perfiles de egreso insuficientes para las exigencias de nuestro tiempo que terminan
laborando en áreas diferentes a las que se formaron.
