Tras revelarse la evidencia de corrupción se ordenó suspender temporalmente la firma de nuevos contratos, y revisar los convenios heredados con Cajas Graf y sus filiales
El Clan Taddei también alcanzó a la tierra del cuerudo. El Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) otorgó contratos por 34 millones 37 mil 859 pesos a la empresa Cajas Graf, controlada por José Alfredo Hernández Casillas, que ejerció en 2021 y 2022.
ESPECIAL / LA RED
CIUDAD VICTORIA. – El Clan Taddei también alcanzó a la tierra del cuerudo. El Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM) otorgó contratos por 34 millones 37 mil 859 pesos a la empresa Cajas Graf, controlada por José Alfredo Hernández Casillas, que ejerció en 2021 y 2022.
De acuerdo con información del instituto, se trata de la licitación IETAM-LPN-01-2021, de 14 millones 587 mil 401 pesos, para suministro de papelería electoral de los comicios de 2021
El siguiente fue el concurso IETAM-LPN-01-2022 por 16 millones 969 mil 783 pesos, también para suministro de papelería electoral que se emplearía en la elección de gobernador de 2022.
Por último, a través de la licitación DA/CB/001/2022, dedos millones 480 mil 675 pesos, le dio un contrato para la compra de papelería para uso del simulacro electoral correspondiente al proceso 2021-2022.
Tras revelarse la evidencia de corrupción entre la expresidenta del INE, Guadalupe Taddei, y el proveedor, se ordenó suspender temporalmente la firma de nuevos contratos, y revisar de todos los convenios heredados con Cajas Graf y sus filiales.
Para apartar al IETAM de las controversias, su presidente, Juan José Ramos Charre, dijo el 28 de octubre que el instituto ha cumplido sus procedimientos con transparencia.
Pero ese no era el caso, pues las auditorías pudieron establecer que las licitaciones se simulaban con empresas fachada, todas ellas manejadas a través de terceros por José Alfredo Hernández, el amigo cercano de Guadalupe Taddei.
El procedimiento del clan era el siguiente:
Paso 1. Empresas de un mismo grupo empresarial presentaban ofertas con precios elevados. Al hacerlo, incrementaban la mediana del producto que se va a comprar.
Paso 2. Con la mediana inflada, las empresas que presentaron una oferta mucho más baja, con precios reales, quedaban fuera por no cumplir con el rango permitido.
Paso 3. Una vez que permanecían solo las empresas con precios inflados, pactaban cuál cumplía los requisitos de la licitación y cuál no, y la segunda empresa se autosabotea para quedar descalificada.
Es decir, todas las licitaciones eran transparentes, pero simulaban competir para favorecer a un proveedor preferente
