Por Clemente Castro González
Cuando parecía que se les salía de control lo de la entrega del bono de fin de año, la alta jerarquía de la Secretaría de Salud reaccionó ante la presión de los trabajadores que se mostraban inquietos.
Incuso el miércoles arreció la demanda en la Jurisdicción Sanitaria de Victoria cuando, a la hora de salida, empleados exigieron que se les hiciera efectivo su conquista laboral.
Argumentaban que estaban por empezar las vacaciones y todavía no tenían información sobre el bono pese a que no pocos trabajadores tenían que salir de la ciudad.
La tardanza la resintieron seis mil 600 empleados, mismos que argumentaban que, para éstas fechas, no tenían ese pendiente en años anteriores.
Por fortuna éste jueves se le hizo justicia al repartirse las tarjetas por un monto de 12 mil 500 pesos para sindicalizados y de seis mil 250 pesos para los de contrato.
Con esa cantidad en su plástico los beneficiados acudirán a diversas tiendas en las que podrán adquirir diversos artículos.
Según se ve, al fin de cuentas el problema no fue de pesos y centavos sino de falta de información por parte de los jefes de Salud hacia quienes laboran en la dependencia.
Tan solo bastaba con que se hubieran puesto en contacto con los líderes sindicales y que éstos les explicaran a sus representados sobre la demora y la fecha en que se haría efectivo lo de la tarjeta.
En torno a lo que sucedió, el director de Recursos Humanos, GERARDO GARZA CÓRDOBA, dijo que la tarde del miércoles habían recibido el recurso para el pago del bono navideño. A su juicio solo fue un aspecto administrativo que quedó cubierto.
Lo cierto es que en Salud, al cierre del año, se les vino el mundo encima por diversas razones.
Anote la de la desinformación que circula en redes sociales y que da cuenta de personas presuntamente fallecidas por la aplicación de una vacuna, lo que acaba de ser desmentido por la titular de Salud, GLORIA MOLINA GAMBOA.
Súmele a eso el que, en fechas recientes, una diputada priista aseguró que le habían pasado el dato de varias personas habrían muerto, en Reynosa, a causa de dengue.
La respuesta fue pronta desde el lado oficial en el sentido de que lo dado a conocer por la legisladora no era verdad.
Además de lo anterior se habla de la falta de medicamentos e insumos en clínicas y hospitales, aunque no se puede sostener de que hay un desabasto generalizado pero si se sabe quejas de pacientes.
Por si esto fuera poco, de última hora los administrativos de Salud tuvieron que acelerarse para exigir a los empelados la actualización de sus documentos porque están en proceso de auditoria federal.
Lo que buscan los que harán la revisión es que estén los papeles de los trabajadores en regla y verificar que no haya “aviadores”.
Hay por ahí otro aspecto que tiene que ver pon los uniformes, lo que implica que se deberá firmar que si recibieron lo que aparece en las erogaciones con respecto al rubro en mención.
De manera que, al cierre del año, puede decirse que a los jefes de Salud se les acumularon los pendientes y, al parecer, todavía les falta.
RULETA
Es necesario que los gobernadores y los alcaldes hagan su aportación en materia de seguridad.
De tal manera que los que realizan su labor deban tener el derecho a recursos extras, de parte de la federación, para seguir avanzando en el cumplimiento de los planes que se hayan trazado en cuanto al rubro señalado.
Sería un despropósito que se castigue a los cumplidos y se premie a los que no hacen no suficiente.
Entre lo que debe mejorarse están los sueldos de los policías y sus prestaciones.
Con relación a Tamaulipas, dese hace tiempo se pone especial atención en cuanto a la seguridad pero da la impresión de que hace falta fortalecer la coordinación entre los órdenes de gobierno para enfrentar uno de los pendientes que se tiene con los ciudadanos.
AL CIERRE
Hace bien el director de Seguridad, Tránsito y Validad de Victoria, EFRAÍN GARCÍA CHÁVEZ, en pedir a los ciudadanos que denuncien cuando ven semáforos descompuestos al igual que conductas indebidas de los agentes viales.
El pero, que nunca falta, es que cuando no son problemas menores y se requiere desembolsar para reparar los semáforos no es suficiente con que los capitalinos sean los ojos de la autoridad. Tiene esto que ver con dinero y parece que, al menos al término del presente años, es un recurso escaso.
Con relación a las denuncias en contra de malos elementos de tránsito, es algo que continua dándose en tanto que se han presentado casos en que automovilistas que se sienten agraviados acudieron ante la autoridad competente a demandar.
Desde luego que hace falta mayor compromiso de parte de los ciudadanos para no permitir la llamada “mordida”, cuando se comete una falta al reglamento.
Eso es lo que no es sencillo quitar porque se trata de un acuerdo ilegal entre dos partes, mismas que se benefician con el acto indebido.
