Impuestos absurdos

Impuestos absurdos

Punto por punto/ Raúl Hernández Moreno

El 9 de enero de 1854 se publicó un decreto mediante el cual el gobierno del general Antonio López de Santa Anna, daba a conocer que a partir del 1 de febrero de ese mismo año, los propietarios de casas y edificios debían de pagar una contribución de 4 centavos por cada puerta y ventana que tuvieran sus inmuebles.

Del pago se exento a jornaleros y gente pobre que habitara casas de adobe, caña, palma y similares.

El decreto estaba tan mal redactado que en los siguientes meses se le hicieron cuatro aclaraciones y en el inter hubo propietarios que optaron por clausurar ventanas para evitar el pago del  impuesto. Con el paso del tiempo nadie atendió el decreto y no se aplicó.

Los excesos de locura de uno de nuestros tres villanos favoritos de la historia mexicana ahora se  replican en Monterrey y en Victoria.

En la capital regia, el gobernador Jaime Rodríguez El Bronco, acaba de enviar al Congreso su propuesta de Ley de Ingresos para el 2017 en la que pretende aplicar un cobro de 10 mil 900 pesos a los  negocios que preparan  carne utilizando carbón. La iniciativa ha sido tan mal recibida que  colaboradores de El Bronco  ya están  negando que se haya  planteado.

En Victoria, el alcalde Oscar Smer envió al Congreso del Estado su propuesta de Ley de Ingresos para el 2017 en la que pretende aplicar un  cobro  por el uso de  espacio aéreo a las empresas  que  coloquen  cables en  los postes.

El presidente de la Comisión de Finanzas, Planeación, Presupuesto y Cuenta Pública, Carlos García González, dijo que este  tipo de asuntos son de índole federal, no municipal,  y señaló que hay tesoreros muy ocurrentes.

Carlos García también es el presidente de la Junta de Coordinación  Política del Congreso. Encabeza, pues, la  fracción  mayoritaria en el Congreso, lo que  hace inviable la propuesta absurda de  Smer.

Está bien que  tanto Jaime Rodríguez como Oscar Smer, y en su tiempo Santa Anna,  busquen la forma de mejorar los ingresos de sus  gobiernos, pero no se vale que lo  hagan a costa de querer imponer  impuestos absurdos. Mejor que se enfoquen en eficientizar el cobro de los impuestos que ya se tienen y en todos los cuales  hay rezagos, por más que  luego surjan  gobernantes que se pavonean de  tener una  base recaudatoria de más del 70 por ciento. Cuando en los países  desarrollados esa eficiencia suele alcanzar el 96, el 98 por ciento.

Todo esto también nos recuerda el impuesto a la tenencia que surgió en 1962, en el sexenio de Adolfo López Mateos, y se dijo que era para financiar la infraestructura deportiva necesaria para poder realizar los  juegos olímpicos seis años después. Se dijo que sería temporal, pero de eso ya van 54 años. Para ser temporal, lleva demasiado.

Pero además es un impuesto injusto, pues los automovilistas pagan por sus  vehículos la tenencia y los derechos de control vehicular, es decir, se paga  por dos conceptos que son lo mismo. Es un robo legalizado. Es un  impuesto legalizado.

 

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