MAREMÁGNUM – Donald cumple

MAREMÁGNUM – Donald cumple

Mario Vargas Suárez

El magnate neoyorkino convertido ahora en presidente de los Estado Unidos, ayer por la mañana hizo público el acuerdo para la construcción del famoso “muro fronterizo” entre aquél país y el nuestro.

La frontera actual entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3 mil 185 km, y pasa por cuatro estados gringos -California, Arizona, Nuevo México y Texas- con seis estados mexicanos -Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas-.

La frontera norte de México, según datos del Instituto Nacional de  Estadística y Geografía (INEGI), tiene el mayor número de cruces legales en el mundo. Solo en el 2002 fue de 50.23 millones de personas.

Aunque también es el mayor número de cruces ilegales del mundo, calculado en casi 12 millones en 2007, aunque implica en promedio cada año, la muerte de 250 migrantes de nacionalidad mexicana, y en orden decreciente centroamericanos, sudamericanos, caribeños y asiáticos.

El documento firmado ayer por el presidente Donald Trump habla de la construcción de un muro de más mil cien kilómetros de longitud entre Gringolandia y nuestro país, aunque las autoridades aztecas se niegan a financiarlo, el magnate insiste en que de una u otra forma lo pagaremos.

Es lógico que la decisión de construir el famoso muro de la discordia, abra no una fisura entre ambos países. Más bien abre un abismo en las relaciones diplomáticas.

Creo que todos recordamos que siendo candidato presidencial Trump realizó aquella histórica visita relámpago a Los Pinos. El presidente mexicano Enrique Peña Nieto juró y perjuró que el muro no se construiría y habló firme en su mensaje.

Para la mayoría de mexicanos, a manera de burla, ese mismo día -31 de agosto- apenas a unas horas de regreso a su país, en un acto de campaña en Phoenix (Arizona), Trump dijo micrófono en mano: “México pagará el muro… Al 100%… Todavía no lo saben, pero pagarán por el muro”.

“Tenemos que tomar consciencia plena de la magnitud del problema. Con Trump, nos enfrentamos a un cambio de paradigma. El que había se ha roto, y hay que buscar uno nuevo. Esto puede terminar en una guerra en todos los sentidos, salvo el militar”, ha declarado el historiador mexicano Enrique Krauze.

La medida optada por el magnate gringo, ahora como presidente, marca el inicio de una era hostil, porque pareciera que los tiempos de estabilidad y buena vecindad pasaron y aunque duela, de momento, hay un claro perdedor: México.

La construcción anunciada va mucho más allá de un intento de frenar un problema migratorio y aunque de momento frenará la entrada ilegal a los Estados Unidos, seguramente el comercio de aquél lado también sufrirá pérdidas fuertes.

No podemos omitir aquellos pasajes vividos por los comercios fronterizos cuando la violencia del lado mexicano, provocada por las organizaciones delincuenciales, hizo que los mexicanos limitáramos las idas a Estados Unidos.

Los gringos saben bien que desde hace años el saldo migratorio es negativo, porque salen más mexicanos de Estados Unidos que los que entran, según datos estadísticos son 140 mil más solo en 2014.

En sí la construcción del muro es lo de menos, da igual. La obra física finalmente se convertirá en un símbolo de poder en la psicología no solo de los mexicanos, sino de todo aquél, con papeles o no, que cruce la frontera, al lado norteamericano.

Porque el poder necesita sentirse, palparse, porque el presidente Trump necesita que se le reconozca más el poderío en todos los niveles, desde financiero hasta armamentista, así se interpreta.

Por el momento no hay detalles sobre la geografía donde se construirá el famoso ‘muro’. Quizá como el que se construyó en la Alemania Nazi, separando la ciudad de Berlín.

No creo factible que sea por Texas, ya que el mismo Río Bravo para los mexicanos, Grande para los gringos, sigue cumpliendo su función fronteriza.

¿Cuáles son las expectativas que tenemos en la próxima entrevista del presidente mexicano con el estadounidense? ¿El TLC? ¿El muro? Hay Porfirio Díaz, que razón tenías.