Sacerdotes con nuevos desafíos ante un mundo complicado: Obispo de Tampico

Sacerdotes con nuevos desafíos ante un mundo complicado: Obispo de Tampico

Edgar Castillo Méndez fue ordenado sacerdote en una ceremonia en la catedral de Tampico

 

“Dios llama a los sacerdotes a que elaboren nuevas respuestas ante los problemas y retos que el mundo está viviendo”, afirmó el jefe de la Iglesia Católica, con un semblante muy recuperado.

Cristian RiTu/ La Red

TAMPICO.-Como no sucedía desde hace un año, el diácono Edgar Castillo Méndez fue ordenado sacerdote en una ceremonia en la catedral de Tampico, en la que el obispo Don Jose Luis Dibildox Martínez fue claro al señalar que en el mundo complicado de hoy los párrocos enfrentan nuevos desafíos para sacar adelante la Iglesia de Cristo.

Con un lleno total y durante una liturgia que conmovió los corazones de los devotos y no solo de su familia, el Diacono de 28 años de edad cumplió el ritual de casi dos horas para ser investido sacerdote y concluir con el besamanos acostumbrado entre los feligreses.

Acompañado de sus padres Silvia Méndez Zamarrón, José Rutilio Castillo García y su hermana Gabriela Castillo, así como de la mayoría de los párrocos de la Diócesis de Tampico, el Obispo Dibildox agradeció la ordenación del nuevo hombre de Dios, que hoy está llamado a percibir con nitidez y traducir con valentía este llamado y vivir de manera proba y sencilla la vocación.

“Dios llama a los sacerdotes a que elaboren nuevas respuestas ante los problemas y retos que el mundo está viviendo”, afirmó el jefe de la Iglesia Católica, con un semblante muy recuperado.

Pidió a la feligresía orar para que mantenga la vitalidad y creatividad hacia el verdadero progreso, tenga la capacidad de valorarse a sí mismo, descubrirse y adherirse a la verdad y no caer en la tentación, una vez que ha terminado sus estudios y ha vivido experiencias pastorales.

El naciente presbítero señaló que su vocación fue descubierta durante la adolescencia, cuando acompañaba el obispo de Papantla Genaro Alamilla, y hoy tras más de diez años de formación teológica tiene la convicción de trabajar por las familias, pero sobre todo por los niños y jóvenes tan afectados.

El obispo de Tampico reconoció que se requiere duplicar el número de sacerdotes, pues los 160 no son suficientes y hay una constante oración y llamado por las vocaciones, para que el seminario cuente con más alumnos y formadores.