Denunciaron que, a pesar del tiempo transcurrido, el conflicto de Hules Mexicanos continúa sin resolverse, lo que consideran una deuda histórica del Estado con trabajadores
Luego de casi cuatro décadas sin una solución, ex trabajadores de Hules Mexicanos y Negromex iniciaron una huelga de hambre para exigir el cumplimiento de los acuerdos derivados de la privatización de la empresa, ocurrida en 1988.
Especial / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA, TAM. – Luego de casi cuatro décadas sin una solución, ex trabajadores de Hules Mexicanos y Negromex iniciaron una huelga de hambre para exigir el cumplimiento de los acuerdos derivados de la privatización de la empresa, ocurrida en 1988.
La protesta comenzó este lunes con una caravana que partió del bulevar Allende y concluyó en la Plaza de la Constitución, donde los manifestantes instalaron un plantón permanente y dieron inicio a la medida extrema, en demanda de una respuesta por parte de las autoridades y de la empresa sucesora.
De los aproximadamente 600 empleados que resultaron afectados por el despido masivo, una gran parte ha fallecido con el paso de los años, por lo que actualmente son viudas e hijos quienes encabezan la movilización y mantienen vigente la exigencia de justicia laboral.
Con pancartas y mantas, los inconformes denunciaron que, a pesar del tiempo transcurrido, el conflicto de Hules Mexicanos continúa sin resolverse, lo que consideran una deuda histórica del Estado con los trabajadores.
Víctor Jiménez Galindo, representante de los ex obreros en la zona sur de Tamaulipas, explicó que al momento de la privatización, cuando la empresa aún era propiedad del Gobierno Federal, se estableció en las cláusulas un beneficio del 2.5 por ciento de participación accionaria para los trabajadores, compromiso que nunca se hizo efectivo.
Indicó que durante años les han argumentado que los constantes cambios de propietarios y el paso del tiempo dificultan el cumplimiento del acuerdo, una postura que calificó como injusta e inaceptable.
Añadió que muchos ex trabajadores murieron sin ver resuelta su situación, por lo que ahora son sus familiares quienes continúan la lucha, recurriendo a la huelga de hambre como último recurso ante la falta de respuestas.
Finalmente, Jiménez Galindo advirtió que, pese al desgaste físico y al número reducido de participantes, las acciones de protesta continuarán hasta obtener una respuesta concreta del Gobierno Federal, del Gobierno del Estado, de legisladores federales o de la empresa responsable.
