La batalla se trasladará a los tribunales, donde deberá revisarse una resolución que huele más a cálculo político que a legalidad
La resolución del IETAM contra el alcalde Lalo Gattás y el secretario Hugo Reséndez no es un hecho aislado, es una señal. Con argumentos débiles y decisiones ambiguas, el órgano electoral vuelve a mostrar que dejó de ser árbitro para convertirse en jugador.
Roberto Pérez / LA RED DE ALTAMIRA
TAMAULIPAS. – La resolución del IETAM contra el alcalde Lalo Gattás y el secretario Hugo Reséndez no es un hecho aislado, es una señal. Con argumentos débiles y decisiones ambiguas, el órgano electoral vuelve a mostrar que dejó de ser árbitro para convertirse en jugador.
La sanción, bajo el pretexto de una supuesta agresión a un integrante del Cabildo, difícilmente convence. En la percepción ciudadana, el objetivo es claro: intentar descarrilar desde ahora a quienes podrían competir en 2027.
La batalla se trasladará a los tribunales, donde deberá revisarse una resolución que huele más a cálculo político que a legalidad.
A meses del arranque del proceso electoral 2026–2027, el IETAM no genera certeza, genera desconfianza. Y eso, en democracia, es la peor de las señales.
