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-No importa que sean temporales
-Bruno Díaz visita Nuevo Laredo
-Cuestionado papel de regidora priista
Por Raúl Hernández Moreno
Si algo bueno traen las campañas políticas es que surgen redentores que se multiplican como los gremlins y algunos temporalmente se convierten en seres generosos, que ayudan al prójimo a enfrentar sus adversidades.
Hay de redentores a redentores, por supuesto. Hay desde los que a su equipo cercano les reparten cargos públicos, mucho antes de siquiera lograr la candidatura, como lo hace una mujer que quiere la alcaldía porque quiere devolverle Nuevo Laredo lo mucho que le ha dado.
Hay también los que ofrecen convertir a Nuevo Laredo en una ciudad más bonita que París o Milán, casi casi una copia de la mítica Germania, que no concretó el arquitecto Albert Speer y su loco padrino.
Hay otros redentores que ofrecen soluciones en corto, a ciudadanos que no encuentran la puerta para resolver pequeños problemas para el resto del mundo, pero no para ellos, que son los que lo sufren.
No conocemos a Iván Torres, hasta hace poco funcionario municipal, que tuvo la decencia y el valor moral, de renunciar a su cargo para buscar ser candidato de Morena, no sabemos a qué, que le acaba de regalar una silla de ruedas a un ciudadano que se lo solicitó.
Qué bueno que cada tres años, cada seis, surjan estos redentores generosos. Es probable que después de que se les escoja o se les descarte, desaparezcan sus sentimientos de ayudar al prójimo. Pero esa es otra historia.
Sólo el que tiene una carencia, valora su solución, sin importar de qué lado viene.
En otro tema, el flamante líder del PRI, Fernando Rodríguez salió a territorio y se reunió con un grupo de vecinos de la colonia Constitucional con los cuales compartió el pan y la sal.
Hoy, por cierto, está de visita en Nuevo Laredo el dirigente estatal del PRI, Bruno Díaz, quien sostendrá reuniones con los priistas para evaluar la actividad que viene para los siguientes meses. Bruno está confiado en que el PRI mejorará su votación y que puede ganar varios municipios, diputaciones federales y locales.
La apuesta del PRI es que el oficialismo está desgastado, su imagen está deteriorada al catalogarse como narcopartido y que su voto cautivo se va a desplomar.
No deja de ser interesante que mientras en las redes sociales el presidente estatal de la Corriente Crítica, el ingeniero Saúl Gutiérrez Soto cuestiona el mal servicio de Comapa y sugiere la renuncia de su gerente general, en el cabildo la regidora priista Leticia Barrera le echa porras al organismo, como si no hubiese desabasto, como si no hubiese turbidez del líquido en algunas colonias, como si no hubiese ningún problema.
Y la cuestión es que si hay problemas de desabasto y la misma Comapa lo acepta y por eso anunció la ampliación de la capacidad del tanque elevado de la colonia Buenavista, obra que tardará varios meses en concretarse.
Comapa está fallando y reconocerlo no es una señal de debilidad, sino de responsabilidad. No se trata de que Lety Barrera ataque a Comapa, sino de que gestione soluciones a los grandes problemas del organismo.
Ahora que, si Lety Barrera quiere afiliarse a Morena, lo más decente es que renuncie al PRI, se quite la careta y se integre al oficialismo, con el que trabaja de la mano desde que llegó al cabildo. Cambiar de partido no tendría nada de extraordinario en una sociedad en la que no hay valores morales y mucho menos políticos.
