Por Raúl Hernández Moreno
Estamos a pocos días de que el presidente municipal Enrique Rivas Cuéllar rinda de su primer informe de gobierno de la actual administración y tercero desde que dirige los destinos de Nuevo Laredo.
En estos últimos meses, la administración ha destacado en el rubro de educación, es el Municipio tamaulipeco que más dinero invierte en esta área.
Este año se visitaron 84 planteles dentro del programa Escuela digna y moderna y se realizaron obras solicitadas por la propia comunidad escolar. Fueron los directivos, padres y alumnos los que priorizaron las necesidades de su plantel y se lo expusieron así al gobierno municipal.
Hay autorizadas 16 mil becas que en conjunto representan 75 millones de pesos al año. Uno de cada seis alumnos que existen en Nuevo Laredo, desde pre-escolar a universidad, recibe beca; en las próximas semanas, como sucede cada inicio de ciclo escolar, se entregaran más de 75 mil mochilas y paquetes con útiles escolares, así como uniformes.
La educación sigue siendo un rubro privilegiado por el alcalde Rivas. Sabe que lo que se gasta en educación es una inversión para el futuro. A mayor educación, los jóvenes tendrán acceso a mejores niveles de vida, y valores más sólidos.
Todo lo que se invierte en educación, nunca será suficiente. Pero el compromiso del gobierno municipal de apoyar la educación, se cumple. La sociedad también tiene que hacer su parte, sobre todo los padres: hagamos lo que esté a nuestro alcance para asegurar una mejor educación a nuestros hijos.
Vamos a ver que nos dice el alcalde Enrique Rivas en su Primer Informe de Gobierno del 3 de septiembre.
Este día, por cierto, Rivas tomó posesión como vice-presidente de la Asociación Nacional de Alcaldes. ¡Felicidades!
En otro tema, Yvonne Ortega se convirtió en otra más que se va del PRI. No le gustó que la cargada se haya inclinado con Alejandro Moreno. Otra cosa hubiera sido si la cargada hubiese sido a su favor. Es un caso similar al de José Antonio Narro Robles que renunció a ser candidato a la dirigencia nacional del PRI, y a su militancia, denunciando dados cargados.
Quien conozca la historia de los 90 años del PRI, sabe que la democracia priista siempre ha sido así. Que sus dos cambios de nombre en nada contribuyeron a su democratización. Más benéfico que el cambio de nombre, fue le decisión del general Lázaro Cárdenas de expulsar del partido al sector militar. Ese si era una pesada piedra en la democracia partidista porque los comandantes de las zonas militares tenían un poder tan fuerte que competían con el gobernador, y a veces actuaban por encima de estos.
Que los militantes priistas participen en la elección de sus dirigentes y candidatos, es una aspiración de siempre y posiblemente no se vea nunca. En vez de eso se seguirá viendo una democracia simulada, dirigida, en el que las decisiones se toman de arriba y se les comunican a los de abajo, para su cumplimiento. Eso sí, dándoles su palmadita en la espalda y diciéndoles que todo lo que hace el amado líder es por el bien de todos, aunque solo el amado líder disfrute de la gran vida.
