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Candelero – MARCHAS POR LA DESTITUCIÓN

LA RED noviembre 20, 2025
Abraham Mohamed Z.

Por Abraham Mohamed

Por Ricardo Monreal Ávila

El contexto:

Como ya se ha mencionado, desde el seno de las nuevas generaciones se observa, de continuo, un uso cada vez mayor de las redes sociales, para fines de carácter social o político.

Así surgió la formación del movimiento digital conocido como Generación Z México que, con ayuda de, principalmente, medios electrónicos, logró convocar a manifestaciones en algunas de las principales ciudades del país, para exigir, entre otras demandas, la destitución de la titular del Ejecutivo.

Sin duda, puede ubicarse a la Presidenta de México dentro del grupo de mandatarios/as con más legitimidad en nuestra historia.

Si se tiene como parámetro el voto popular, mediante el porcentaje y margen de victoria; la participación ciudadana; el nivel de involucramiento del electorado; la transparencia del proceso; la ausencia de controversias graves, así como el reconocimiento interno/externo, tenemos varios datos clave de su elección:

Porcentaje de votos: un 59.3 % (aproximadamente, 37 millones); es decir, el mayor desde 1988 (cuando el sistema de conteo era totalmente cuestionable).

Participación ciudadana del 60.2 %; la más alta en una elección presidencial desde 1994.

Resultados electorales (derivados de los conteos rápidos del INE) sin impugnaciones graves.

Reconocimiento inmediato por parte de los otros contendientes, así como validación de observadores internacionales.

Recuérdese que, en el pasado reciente, el presidente electo en 1988 obtuvo el 50.7 % de los votos, en el marco de unos comicios marcados por denuncias de fraude.

El del año 2000, alcanzó el 42.5 %, y ni qué decir del muy cuestionable proceso electoral de 2006, manchado por acusaciones de fraude. En cambio, la elección de la cual salió triunfadora la Presidenta Claudia Sheinbaum fue impecable y gozó de un amplio reconocimiento.

Otros factores fortalecen la legitimidad de la primera presidenta del país: el arropamiento de un proyecto popular; la continuidad del movimiento de la 4T, el cual gozó de alta aprobación presidencial previa (con el 66 % al cierre); la diversidad geográfica: se ganó en 31 de 32 entidades federativas, y el respaldo multicultural: hubo amplio apoyo en zonas rurales, urbanas y comunidades indígenas.

Cierto es que esa amplia legitimidad (el 85 % de las y los mexicanos considera auténtico su triunfo) debe traducirse en la mejor gobernabilidad, demostrando eficacia ante desafíos en materia de seguridad, economía y polarización.

Por ello, la Presidenta y las personas partidarias de la 4T estamos abocadas a un ejercicio firme y transparente del poder, enfrentando todo tipo de crisis y consolidando la confianza ciudadana más allá de los números electorales.

El ruido:

Se esperaban cientos de miles: marcharon miles. Se esperaba la irrupción de jóvenes de la generación Z: solo uno de cada diez lo era. Se esperaba una protesta apartidista, pero los “cachavotos” no podían dejar pasar la oportunidad de, por lo menos, una selfie. Se esperaba que fuera pacífica, pero la violencia la manchó: 120 personas heridas, 100 de ellas, policías. No es para cantar victoria, sino para compartir derrotas. 

Se vendió en las redes sociales como el movimiento que haría “cimbrar al gobierno de Claudia”: fue la marcha que cimbró las plazas públicas de cinco ciudades: CDMX, Morelia, San Luis Potosí, Guadalajara y Monterrey.

En otras ocasiones, las organizaciones y personajes convocantes han logrado reunir más seguidores; por ello, ahora llaman a un segundo intento, el 20 de noviembre, para ver si ahora “sí prende”.

Las nueces:

El hecho de que no fuera lo que se esperaba no desacredita ni un ápice la legitimidad de las demandas de la marcha.

Hay que distinguir, como sugería Max Weber, los juicios de valor (prejuicios ideológicos, emociones sociales, intereses económicos y hasta dolencias psicosomáticas) de los juicios de hecho (el dato duro, la realidad terca y los agravios colectivos).

La inseguridad, la extorsión, la corrupción son innegables. Se ha avanzado mucho; se están destinando programas, leyes, recursos y políticas públicas como nunca, pero un solo evento, como el lamentable homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, golpea la conciencia colectiva e incendia la pradera.

Sin embargo, hay que continuar. Que esos eventos sirvan para tomar fuerza y avanzar, no para retroceder ni mucho menos para rendirse. Así se camina frente a la adversidad: un paso atrás, dos adelante.

Aunque no llenaron las plazas, hoy la generación Z está en boca de la mayoría; es el colectivo de jóvenes que tienen entre 13 y 28 años, nativos digitales, sensibles a las causas sociales, escépticos y críticos del orden establecido (de izquierda o derecha), así como muy preocupados por los temas de salud, educación, cambio climático e incertidumbre laboral.

Qué bueno que ya se volvieron verbo y acción, porque un segmento de esta generación ha sido carne de cañón de los cárteles, tienen sobrepoblados los centros penitenciarios del país y han dado lugar a un doloroso concepto: el juvenicidio.

Lecciones:

México no es Nepal ni Madagascar. Nuestra democracia está lejos de la perfección, pero tampoco es la putrefacción de los Estados fallidos. Aún tiene instituciones, leyes y capacidad de maniobra para procesar demandas legítimas, encauzar movimientos sociales y garantizar la gobernabilidad democrática.

Nuestra derecha tampoco es de primer mundo. Nacida, criada y cultivada en las zonas del confort palaciego, ahora que debe salir a la calle a defender los privilegios fiscales y presupuestales perdidos, el sol del mediodía la derrite, la sofoca y la agota.

No puede abandonar sus ismos identitarios: clasismo, racismo, elitismo y golpismo. Antes buscaban Emperadores, hoy pretenden importar un movimiento juvenil para derrocar a un Gobierno legítimamente constituido; eso no se le hubiese ocurrido ni a Lucas Alamán, conservador inteligente.

Al final, la lección es clara: ni el odio ni la ira son buenos consejeros para hacer política del lado de la gente.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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