ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA
ZONA CONURBADA.- La crisis económica a causa de la pandemia por el Coronavirus Covid-19, comienza a causar estragos entre la población, tal es el caso de decenas de meseros y bartenders, quienes llevan unos veinte días sin generar ingresos tras el cierre de bares y centros nocturnos.
Un grupo de alrededor de 200 personas comandadas por un joven que se identificó como Manuel Ramírez, hicieron un exhorto a las autoridades locales y nacionales a fin de ser tomados en cuenta y poder llevar sustento a sus familias, debido a que enfrentan una situación económica desfavorable tras el cierre de los negocios donde solían trabajar.
“Somos de la zona centro, todos somos trabajadores que vivimos al día y que estamos careciendo de muchas necesidades, por la misma razón que tenemos 20 días sin trabajar, entonces ya venimos a pedir un apoyo, les brindaron un apoyo a los boleros y queremos ver si a nosotros nos quieren ayudar también porque ese apoyo no se los dio el gobierno federal, sino el municipio”, dijo.
Añadió también “que nos proporcionen ese apoyo también a nosotros, también tenemos las mismas necesidades o quizás un poquito más porque muchos de nosotros tenemos hijos pequeños a los cuales no podemos dar los alimentos que necesitan porque tenemos 20 días sin trabajar”.
Destaco además que como trabajadores viven al día y el cierre de negocios los tomo por sorpresa, “no tenemos prestaciones, por esa razón nos agarró desprevenidos, hace poco nos brindaron una despensa en el DIF y se los agradezco, frijolitos, arroz, pero de nada me sirve, porque con que voy a cocinar no tengo gas, no tengo artículos de primera necesidad en la casa, entonces con que voy a cocinar, ojalá nos pudieran brindar algún apoyo”.
Los afectados dijeron tener conocimiento de que el Gobierno Federal destinó un apoyo para esta necesidad de mil 600 millones de pesos, para los más vulnerables, que son ellos, que trabajan al día y no están trabajando, pero éste no ha llegado y el que se le otorgó a los boleros es de parte del municipio, por lo que piden que a ellos también el municipio les apoye.
Reconoció que trabajar en bares no los hace peores personas, por lo que pronunció “nos da bastante pena venir a pedir ayuda, pero la vergüenza la hacemos a un lado por nuestros hijos que se levantan en la mañana pidiendo de comer y de dónde se los damos si no tenemos, nos sentimos impotentes ante las carencias que estamos pasando, son demasiados yo creo son como 200 familias que dependen del servicio que está cerrado, trabajamos en cantinas”.
Expresó que lamentablemente tienen que salir para buscar el sustento de sus familias, que no se pueden quedar en casa como lo disponen las autoridades ante la pandemia de COVID-19, arriesgándose a contraer el virus y contagiar a sus familiares.
