Illoldi o Pepe Braña… y el lastre de Gattas!
MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
En Morena la hora de las definiciones está bien cerca, las posibilidades se acortan, de la docena de aspirantes a la alcaldía de Victoria, todo hace suponer que quedan dos: JOSÉ “Pepe” BRAÑA y GERARDO ILLOLDI uno con amarres desde la CDMX y Palenque y el otro soportado en el mando local, los dos amenazados por el lastre de EDUARDO “Lalo” GATTAS.
Así es mis queridos boes, uno y otro tienen credenciales para levantar la mano, según los manuales no escritos, el más viejo, BRAÑA, ya conoce el Congreso local, fue diputado y hoy ocupa una curul en San Lázaro, tiene trayectoria política, estructura y ha venido construyendo su presencia en la capital tamaulipeca.
Hay que decirlo, hay que entenderlo, hay que dimensionarlo, la estructura de BRAÑA es la que va quedando de sus anteriores campañas, son un buen puñado de gente que busca chamba en la alcaldía, que aspiran a que a la vez de que el legislador cumpla su sueño de ‘ordeñar’ las arcas municipales, a ellos les salpiquen unos cuantos miles.
ILLOLDI, por su parte, ha recorrido otro camino, ha sido activista, subsecretario y recientemente secretario del Trabajo del gobierno estatal, es un tipo que explota su presencia jovial y se vende como un rostro nuevo en la política.
Su paso por la administración pública le ha permitido construir relaciones políticas y hacerse de un espacio en el escenario estatal; pero tampoco ha escapado de los escándalos por los excesos de bienes raíces y las pocas explicaciones que se ha dignado a dar.
ILLOLDI y BRAÑA comparten, sin embargo, la lejanía con el alcalde EDUARDO “Lalo” GATTAS, quien a cajón quiere imponer a HUGO RESÉNDEZ como candidato, aunque al munícipe y al ex secretario del Ayuntamiento ya les informaron que eso de ninguna manera sucederá, que en la final quedan dos: ILLOLDI y Pepe BRAÑA.
Dos perfiles distintos, dos historias y una misma aspiración: convertirse en el candidato de Morena a la presidencia municipal de Victoria.
Y aquí comienza lo verdaderamente interesante.
Porque una cosa es ganar la candidatura dentro de Morena y otra, muy diferente, convencer a los victorenses de que cualquiera de los dos representa una alternativa confiable para gobernar la ciudad.
Por ahora, las encuestas colocan a Morena con ventaja en las preferencias electorales. Eso, sin embargo, no significa que tenga asegurada la alcaldía ni que su próximo candidato pueda sentarse a esperar que las siglas hagan todo el trabajo.
Y es aquí donde GATTAS se xinuen el pequeño detalle, pero enorme, problema.
El actual alcalde se ha convertido en el principal lastre político que tendrá que cargar quien resulte candidato de Morena. No es poca cosa, después de dos administraciones morenistas, Victoria enfrenta una realidad que difícilmente puede maquillarse con discursos, fotografías de eventos o propaganda oficial.
Una ciudad llena de baches, con amplios sectores a oscuras, problemas de limpieza y servicios públicos que no corresponden a las necesidades de una capital que debería ser ejemplo para Tamaulipas.
La inconformidad no es solamente política, es cotidiana, en el ciudadano que rompe una llanta por un bache, en la familia que camina por calles sin alumbrado, en el comerciante que tiene que lidiar con una ciudad descuidada y en quienes diariamente padecen la incapacidad de resolver problemas elementales mienta madres y guarda el rencor para su encuentro con la boleta electoral.
Tan deteriorada está la percepción del gobierno municipal que, de acuerdo con las mediciones referidas, GATTAS aparece con apenas 2.5 puntos de aprobación.
La calificación que debería provocar algo más que preocupación en cualquier partido que pretenda competir por la continuidad.
Y aquí está el verdadero dilema para ILLOLDI o BBRAÑA.
¿Cómo convencer a los victorenses de que ellos sí son diferentes?
¿Cómo pedirles nuevamente el voto cuando Morena ha tenido dos oportunidades de gobernar Victoria y el resultado que hoy está a la vista dista mucho de las expectativas que generó?
No hay que olvidar que hace tres campañas GATTAS logró precisamente eso: convencer a los ciudadanos de que era una opción distinta, que representaba un cambio frente a los gobiernos del PRI y del PAN.
Muchos le creyeron. Le entregaron su confianza y le dieron la oportunidad de demostrar que podía hacer las cosas mejor.
El resultado está en las calles.
Por eso, el problema para quien abandere a Morena no será solamente enfrentar a los adversarios de otros partidos. Antes tendrá que desmarcarse de su propio gobierno municipal, explicar por qué las cosas no funcionaron y convencer de que un cambio de nombre en la boleta significa también un cambio en la manera de gobernar.
Y eso no se consigue con una declaración de buenas intenciones.
Si E quiere ser candidato, tendrá que demostrar que no será más de lo mismo. Si BRAÑA aspira a la nominación, tendrá que acreditar que tiene una propuesta distinta y la capacidad para enfrentar los problemas que GATTAS no ha podido resolver.
Porque los victorenses ya no están para experimentar ni para comprar promesas envueltas en colores partidistas.
El riesgo para Morena es creer que la ventaja que hoy le atribuyen las encuestas es suficiente para ganar. Las preferencias pueden cambiar cuando los ciudadanos comiencen a evaluar candidatos, gobiernos y resultados. Una cosa es la marca Morena y otra la confianza que puede inspirar quien aparezca en la boleta.
Y si algo debería quedarles claro a los dos aspirantes es que no basta con ser el favorito de Palacio, tener buenas relaciones políticas o conseguir la bendición de los grupos internos.
Hay que ganarse a Victoria.
Al final, ILLOLDI o BRAÑA tendrán dos elecciones que ganar: primero, la interna de Morena, donde tendrán que demostrar quién es el mejor posicionado para quedarse con la candidatura; después, la verdaderamente complicada, la de convencer a una ciudad que está cansada de padecer un gobierno municipal que no ha estado a la altura.
Y en esa segunda batalla tendrán un adversario sentado en la silla de la alcaldía: Eduardo GATTAS.
Porque, aunque no aparezca en la boleta, su gobierno estará presente en cada bache, en cada calle oscura, en cada colonia abandonada y en cada reclamo ciudadano.
GATTAS puede terminar siendo el principal promotor de la derrota de Morena en Victoria.
Ese será el verdadero lastre. Y por más que ILLOLDI o BRAÑA quieran correr, tendrán que decidir si cargan con él o si se atreven a marcar una distancia real.
Porque los victorenses ya escucharon una vez aquello de que eran diferentes… Y vaya que les salió caro creerlo!
