POR MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
No es interpretación, la lucha por el control del Congreso de Tamaulipas se está dando entre empujones y cachetadas de morenistas y panistas.
Así es mis queridos boes, tras la sentencia del TRIELTAM que desde el jueves entregó la Junta de Coordinación Política a la bancada panista, Morena se atrincheró, con una mayoría que no le alcanza para modificar la Ley Orgánica del Congreso creó una ‘Junta de Gobierno’ que le quita las atribuciones a la JUCOPO, obviamente encabezada por los morenistas.
Es decir; la junta de gobierno haría las funciones de la JUCOPO y esta sería solo un cascarón, sin atribuciones, entregarían sólo el membrete.
¿Por qué es ilegal la creación de la junta de gobierno que hizo la bancada de Morena el fin de semana?, es muy simple, para modificar la ley se requieren de 24 diputados y Morena solo tiene 19.
Pero además, la ‘modificación’ ilegal se dio luego de la sentencia del TRIELTAM, que entra en vigor en el momento en que se toma y no en el que se notifica, pero pasando por encima de la ley, los de la 4T aprovecharon el fin de semana y el plazo que el Tribunal tiene para notificar, para hacer sesiones extraordinarias y modificar a su beneficio el régimen legal del Congreso.
El asunto es que desde el viernes, el propio gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA reconoció y aceptó la sentencia del TRIELTAM en una entrevista con los medios y resulta que luego ÉL se prestó para publicar los acuerdos ilegales de Morena en el Periódico Oficial del Estado.
AMÉRICO y su bancada de Morena en el Congreso del Estado saben que no les asiste la razón jurídica, lo que no se entiende es que se exhiban de una manera tan burda, violenta y el Ejecutivo les mande varias docenas de policías estatales para apoyar a los morenistas a la sede de un poder autónomo.
La escaramuza de hoy en el Congreso local, que por cierto a esta hora no termina por apaciguarse lo suficiente, deja de manifiesto que hacer política no es lo de este gobierno estatal morenista.
Ahí debería estar la mano del Secretario General de Gobierno HÉCTOR “El Calabazo” VILLEGAS, mediando entre las partes, incluso del propio gobernador sentándose con propios y extraños.
No lo hacen, porque creen que al ganar la elección el año pasado los convierte en dueños de Tamaulipas, los inviste como la ley misma y les da el derecho de llevarse de encuentro a los que no piensan como ellos, aunque esos otros tengan la razón jurídica.
Es muy lamentable ver las imágenes en las que el director de Comunicación Social (o ex) INÉS FIGUEROA VITELA se lanza contra una de las puertas y empuja a la diputada panista LETICIA SÁNCHEZ y se arma la de ‘Dios es padre’ a lo que la legisladora enfurecida responde con una bofetada.
No son las imágenes que los tamaulipecos nos merecemos recibir del Congreso local, mucho menos en las que dos de las diputadas de ambos partidos se reparten mutuamente señalamientos de ‘prostitutas’.
Usted y yo, no nos merecemos que quienes están a cargo de la elaboración de leyes para una mejor convivencia en sociedad nos den cátedra de porrismo y violaciones de las leyes ya existentes.
Morena tendría que aprender a reconocer cuando no tiene la razón, porque muchas veces vimos cuando los de la 4T aplaudieron las decisiones del TRIELTAM luego de las elecciones en las que este órgano le dio ‘palo’ a la inmensa mayoría de las impugnaciones panistas.
Ahora que a los que les corrigen la plana son a ellos, la sentencia del TRIELTAM es respondida con ilegalidades, toma por la fuerza del Recinto Legislativo y agresiones a los que este órgano les da la razón.
No es un deseo, pero si es una predicción basada en los hechos: Tamaulipas vivirá un proceso electoral 2024 muy violento, en medio de una parálisis legislativa y visos de ingobernabilidad que en los últimos días ya se han manifestado.
Esto nos toma, desgraciadamente, cuando Tamaulipas se encuentra inmerso en una severa crisis de violencia a la que AMÉRICO no ha podido o no ha querido hacerle frente y que se agudizará, porque lo que hemos visto es que la prioridad es la grilla, la politiquería… pobre nuestro Tamaulipas.
