Por: MELITÓN GARCÍA DE LA ROSA
No fue una broma suele ocurrir en estos casos, la presencia de un artefacto presuntamente explosivo y que movilizó a militares, Guardia Estatal y Protección Civil debe ser tomada muy en serio, porque quien lo hizo logró llevar el mensaje al punto exacto.
Así es mis queridos boes, la movilización de este lunes en las inmediaciones del Palacio de Gobierno no fue producto de una broma, eso fue un aviso a tiempo y seguro el destinatario ya lo tiene bien claro, la advertencia tiene hora y fecha de recibida.
Ahora, como es costumbre en el gobierno de AMÉRICO VILLARREAL ANAYA nos intentan convencer a base de boletinazos de que lo que dejaron a 30 metros de la puerta del Palacio eran juegos pirotécnicos, que no hubo riesgo alguno y que obvio se abrió una carpeta de investigación para el caso.
La realidad es que lo que vimos en las imágenes que se recabaron en la zona es de un artefacto que está muy lejos de ser un cohetón de los que compramos para celebrar el año nuevo.
El tamaño del operativo de seguridad y el rango de acordonamiento de las corporaciones es otra de las señales de que eso no era un juego, sino algo bastante serio.
Ahí estaban decenas de militares, policías y hasta perros y resulta que fue hasta ya muy entrada la tarde, que salen a decir que fueron juegos pirotécnicos.
¿Son torpes o nos quieren ver la cara de?, porque hasta un niño de kinder sabe distinguir un cohetón y no hubiera hecho falta hacer toda la faramalla que realizaron.
Tampoco hubiera sido necesario que los militares se hubieran llevado los supuestos cohetones en la olla especial para trasladar explosivos hacia el cuartel.
Un punto más, si hubieran sido simples cohetones, los boletines oficiales hubieran sido acompañados de video en el que se hacen estallar los mismos y así evitar especulaciones.
Pero, OJO, el artefacto explosivo fue colocado, insisto, a unos metros de la oficina del gobernador, en una jardinera del Casino Victorense, por lo tanto la zona más vigilada, luego de la casa de gobierno; es decir tapizada de cámaras de seguridad, donde todos los días y a todas horas hay policías, guardaespaldas y hasta orejas del propio gobierno.
A esos hay que sumarles los guarros de los socios del Victorense y entonces resulta más sospechoso lo que ocurrió.
¿Qué bromista se iba a atrever a dejar los presuntos explosivos sabiendo que hay cámaras por todos lados?
¿Por qué muchas horas después de la localización del artefacto en una zona altamente vigilada y video grabada, la autoridad se conformó con informarnos que eran juegos artificiales y no hay una imagen de quien o quienes los dejaron ahí?
Si en realidad pudieran evitar las especulaciones, esta misma tarde de lunes el caso estaría resuelto con el bromista presentado
Ahora y lo más grave, ¿cuál era el mensaje y para quién era?, porque atreverse a ir y dejarlo a unos pasos de la oficina del gobernador es muy preocupante
Sino era para AMÉRICO VILLARREAL podría haber sido para su segundo HÉCTOR “El Calabazo” VILLEGAS, a quien por cierto recordamos los malos ya intentaron matarlo en la carretera de Reynosa a San Fernando
Por eso insisto en que se trata de un hecho que debe preocuparnos sobremanera, porque él simple hecho de que se haya dejado un presunto explosivo a metros de la oficina del gober o de su segundo indica que quien lo hizo está dispuesto a dar el siguiente paso
Pero además, también nos dice que la autoridad estatal ni siquiera está segura en su palacio, mucho menos va a mantenernos seguros a los ciudadanos
