ESPECIAL / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA.- La crisis económica ha golpeado duro a las familias del sur de Tamaulipas, claro ejemplo es el de María De Los Ángeles Coronado Sosa, una mujer desempleada que depende del sustento que lleva a su hogar su esposo de oficio guardia de seguridad, quien como muchos mexicanos está pasando por una dura situación, sumándose la indolencia del gobierno federal y local por la falta de apoyos y el descontrol en la escalada de precios a la canasta básica.
Coronado Sosa, relata que antes de la llegada del gobierno federal le alcanzaba para medio vivir, hoy la crisis ha tocado a sus puertas, a pesar de que el gobierno de López Obrador autorizó elevar los salarios a los trabajadores, esto se ha convertido en un círculo vicioso, donde subieron los salarios y los precios de los productos de primera necesidad hicieron lo propio al grado de convertirse en una bola de nieve incontrolable, donde con cien pesos solo compras una tapa de huevos o un kilo de pollo, además hay que pagar agua y energía eléctrica.
Apostada en la calle Morelos y Quintero de la zona centro del municipio de Altamira y con una pancarta en la mano pedía el intercambio artículos por víveres, señalando que han tenido que pasar por situaciones muy difíciles y opto por salir a ofrecer sus pertenencias a cambio de poder llevar un poco de alimento a su hogar, pues no han podido ser acreedores a una despensa, siendo timados por el gobierno local, quienes solo una vez les pidieron documentación y les enviaron una despensa.
“Estoy recolectando una despensa, unos víveres porque la autoridad no me las hace llegar; solo me están engañando me traen vueltas y vueltas y no me la dan, me apunte hace tiempo y solo en enero me dieron una, me han pedido papeles y no llegan, se burlan de uno por pedir apoyos”, refirió la angustiada mujer.
Con residencia en Villas de Altamira, María de los Ángeles, refiere que el salario mínimo es una miseria y no alcanza para los altos precios de los alimentos de primera necesidad, por lo que estará durante tres días tratando de poder recibir algún artículo para poder conformar una despensa que le permita subsistir unos días más en lo que su esposo recibe su pago por el trabajo que desempeña.
