• . Urge rescatar el verdadero periodismo que ya es reclamo ciudadano           
  •  Lamentable, el  reportero perdió su función entre medio y gobierno  
  •  Es o no justa y de práctica aquella frase; “Perro no come perro…”

 

                   Por Javier Claudio

 

Claridades. – Atrás quedó la ética que distinguía al periodismo y también la discrecionalidad con que se manejaba la relación que se tenía con el gobierno, así también la publicidad, bajo el rubro de inserción pagada. El periodismo exigía respeto por su conducción y obedeciendo simplemente a las tarifas comerciales para vender espacios en un periódico, entonces impreso únicamente. Así se distinguía bajo tres segmentos la venta, realizada por los reporteros por cierto; comercial social y política.

Clarín. – Por supuesto que el reportero se llevaba una comisión de la venta de publicidad, honestamente ganada. Sin embargo de pronto vino el rompimiento y surgieron los convenios entre los editores y los gobiernos, haciendo a un lado –por supuesto- al reportero y se hizo el trato directo. El erario público se convirtió en botín de corsarios, entre administradores públicos y editores periodísticos, excluyendo así a quienes auténticamente hacían el periodismo de contrapeso y equilibrio.

Claro que sí. – La sagacidad del periodista quedó abandonada en el camino al perder ese estímulo de vender espacios en los medios, lograda ante los gobiernos por la habilidad del manejo de la información y la relación. Aquí lo dijimos en el inicio de la administración de Carlos Canturosas, habría guillotinazo a las cifras otorgadas a la prensa y así sucedió. Pero sólo fue para un reacomodo y volver a las cifras que hacen perder la idea de hacer periodismo y mejor ver la guía turística en cada mes de pago.

Claro que no. – Para la ciudadanía no pasa desapercibido el incumplimiento de informar por parte de los medios de comunicación, al menos esta fue una de las preguntas que destacó para los presidentes de agrupaciones periodísticas (UPD, PyC y AP) que atendimos la invitación a una asamblea del Consejo de Instituciones. La discrecionalidad, el profesionalismo y la ética han sido diluidas por la ambición de quienes se esconden bajo el camuflaje de editor o bien de reportero, esto es con una grabadora y cámara.

Aclarando. – Tan cómoda y cínica se ha convertido el falso ejercicio de la profesión que cuestionamos, cómo es posible que vistan y pregonen la libertad de expresión algunos dizque comunicadores y mediocres líderes de agrupaciones, que de paso traten de engañar al Gobierno Municipal. En algunos su trayectoria es mínima y de otros sólo de algunos años o bien otros fueron corridos de medios por prácticas de pérdida de confianza. Se oye mal esto, pero huele peor. Cierto, la simulación y la deshonestidad han perdido la profesión.

Clarificando. – Esta eventualidad surgida de una justa inconformidad del Gobierno Municipal para con un medio de comunicación importante como es El Mañana a manera de catarsis, debe  ser que todo esto sea en beneficio para que los medios de comunicación recuperemos la credibilidad en la cosa pública y que lo mismo atañe a periodistas y administradores de ella. Esto es solo cuestión de saber acomodar un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar o bien “zapatero a tus zapatos”.

Claroscuro. – Si realmente queremos rescatar la credibilidad –tan necesaria– del periodismo, que empiece Comunicación Social por analizar las curriculares de cada medio de comunicación, de cada periodista e incluso conocer sus años activos de trabajo y porque no; la razón por la que dejó el último empleo. Sin compasión alguna, en muchos de los casos juzgamos como periodistas a los funcionarios y les exigimos cuentas y  transparencia, porque entonces nosotros no cumplir con la misma práctica.

Sabía usted que. – El refrán; “Perro no come perro”, tan utilizado entre periodistas, tienen significado más o menos de “ayúdenme”, similar al dicho que dice “entre gitanos no sé leen las manos”. Igualmente es utilizado entre políticos cada vez que se les quiere investigar por corrupción o hay una comisión para bajarse el sueldo. Es muy habitual en la vida cotidiana y hay múltiples circunstancias, como entre policías no se acusan, entre ladrones no se roban, etc.