El sur que no se rinde
David Ed Castellanos Terá
@dect1608
Mientras la violencia estremece a Reynosa y los ecos de sangre aún retumban por el asesinato de los cinco integrantes del grupo Fugitivo, en el sur de Tamaulipas el compromiso político empieza a asomar con cierta madurez. No basta con lamentar —eso ya lo hacemos todos—. Hay quienes saben que los abrazos no alcanzan, que se necesita inteligencia, voluntad política y sensibilidad social.
En este contexto aparece la diputada morenista Úrsula Patricia Salazar Mojica, quien, más allá de declaraciones escuetas o poses institucionales, ha tomado con seriedad lo ocurrido en el norte del estado. Como legisladora, ha alzado la voz y ha sido clara: la inseguridad no distingue regiones y es responsabilidad de todos —particularmente de quienes gobiernan y legislan— anticiparse, coordinarse y actuar.
Úrsula, quien tiene una trayectoria marcada por la cercanía con la ciudadanía y una relación firme con los temas de justicia social, encabezó junto con sus compañeros de bancada en el sur una reunión de trabajo donde, si bien se abordaron distintos temas, la seguridad fue el eje de la conversación. No es menor el hecho de que el sur de Tamaulipas —y especialmente la zona metropolitana de Tampico— ha logrado mantenerse relativamente blindado frente a las olas de violencia que han golpeado otras partes del estado.
Esa zona de aparente calma no es fruto del azar, sino del trabajo coordinado entre fuerzas del orden, voluntad municipal, y el compromiso de legisladores como Úrsula Patricia Salazar. En la reunión que sostuvo junto con las diputadas y diputados Cynthia Jaime Castillo, Adrián Cruz y Marcelo Abundiz, no solo se discutió la urgencia de reforzar los mecanismos de seguridad, también se tocaron temas de calado regional y nacional, como la elección judicial y un análisis puntual del funcionamiento de la policía pública local.
Salazar Mojica ha entendido que el liderazgo en tiempos de tensión no se ejerce desde la comodidad de un escritorio, sino desde la vigilancia activa, el análisis y la responsabilidad colectiva.
La ciudadanía lo que quiere son resultados, no selfies sonrientes.
En la intimidad… En Tampico, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya ha demostrado que gobernar también implica escuchar. Y es que los recientes reductores de velocidad instalados en el paso deprimido San Pedro–Av. Hidalgo han causado más debate que los propios baches de la ciudad.
Mientras unos celebran la medida como un acto de prevención ante los constantes accidentes, otros reclaman molestias en el tránsito y la percepción de que estos dispositivos podrían ser contraproducentes. Ante esta división de opiniones, Villarreal Anaya no cerró la puerta al diálogo.
Con apertura, dejó claro que se encuentran en una fase de evaluación y que el retiro de los reductores será paulatino, siempre priorizando el bienestar y la seguridad de las y los tampiqueños. No hay capricho, hay criterio. Y eso, en tiempos donde pocos se retractan o ajustan el rumbo, también merece reconocerse.
Porque al final del día, gobernar es eso: escuchar incluso cuando la gente no está de acuerdo contigo.
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@dect1608
