Habitantes de la Unidad Nacional al sentirse abandonados, ellos mismos se organizan para evitar mayores afectaciones por inundaciones
Ante la amenaza de nuevas lluvias y el elevado nivel de la laguna La Ilusión, vecinos de la colonia Ampliación de la Unidad Nacional se organizaron para colocar costaleras en puntos estratégicos y tratar de impedir que el agua vuelva a ingresar a sus viviendas.
Carlos Juárez / LA RED DE ALTAMIRA
MADERO. – Ante la amenaza de nuevas lluvias y el elevado nivel de la laguna La Ilusión, vecinos de la colonia Ampliación de la Unidad Nacional se organizaron para colocar costaleras en puntos estratégicos y tratar de impedir que el agua vuelva a ingresar a sus viviendas.
Los habitantes instalaron muros de contención con sacos de arena en cruces considerados críticos, entre ellos Sarabia y Francisco I. Madero, así como Sarabia y Emiliano Zapata.
La medida fue tomada después de las inundaciones registradas la semana pasada, cuando la laguna La Ilusión se desbordó y el agua alcanzó diferentes calles y viviendas del sector.
Mario Alberto Fernández, vecino de la zona, explicó que las costaleras han permitido contener parte del agua que continúa saliendo de la laguna, aunque reconoció que podrían resultar insuficientes ante precipitaciones de gran intensidad.
“La semana pasada el agua subió como un metro e ingresó a varias viviendas. La laguna quedó muy llena y el agua se sigue saliendo; si no hubiéramos puesto los costales, tuviéramos el agua en las calles”, señaló.
Las lluvias recientes dejaron afectaciones en alrededor de 2 mil 500 viviendas distribuidas en siete sectores de Ciudad Madero, entre ellos la Ampliación de la Unidad Nacional.
La situación también mantiene en alerta a las familias de la colonia Hipódromo, uno de los sectores históricamente vulnerables a las inundaciones, donde habitantes han comenzado a levantar muebles y pertenencias sobre blocks o trasladarlos a segundos pisos.
A diferencia de otros puntos de la ciudad, en la Hipódromo el agua puede permanecer estancada durante varios días y su descenso depende en buena medida de los equipos de bombeo instalados en la calle Necaxa.
“Hace ocho días el agua subió muy rápido, fue cuestión de un par de horas. Lo bueno es que mi esposo levantó la casa; de lo contrario, se metería el agua con cada lluvia”, relató la señora Rosa María González.
Con el nivel de las lagunas todavía elevado y ante la posibilidad de nuevas precipitaciones, las familias permanecen atentas y mantienen las medidas preventivas para reducir el riesgo de nuevas afectaciones.
