Entre la Tradición, las Flores Caras y Brujería
Como es tradición, desde la víspera de los dìas 1 y 2 de noviembre de cada año, en México, la gente se congrega en diferentes sitios con el propòsito de celebrar “el regreso a casa de los difuntos” y para ello, se preparan con el altar de muertos donde ponen desde flores, cal, bebidas y por supuesto, la comida o golosina favorita de las personas que se adelantaron en el camino de la vida y brincaron a ese plano tan desconocido como atractivo para muchos estudiososo del tema.
Pilar Dantés / LA RED DE ALTAMIRA
TAMPICO. – Como es tradición, desde la víspera de los dìas 1 y 2 de noviembre de cada año, en México, la gente se congrega en diferentes sitios con el propòsito de celebrar “el regreso a casa de los difuntos” y para ello, se preparan con el altar de muertos donde ponen desde flores, cal, bebidas y por supuesto, la comida o golosina favorita de las personas que se adelantaron en el camino de la vida y brincaron a ese plano tan desconocido como atractivo para muchos estudiososo del tema.
Dependiendo de la edad, los días previos a los 2 primeros del mes de noviembre, las personas pueden estar preparando ese recibimiento para sus muertitos o celebrando la noche de brujas, tan desdeñada por otros tantos muchos al ser considerada extranjera, especìficamente gringa, aunque existen escritos, historias, leyendas y por supuesto investigaciones que hablan de que esta “fiesta” tiene su origen en diversos paises del continente europeo. Pero bueno, ese es otro tema.
LIMPIEZA
En Tampico, desde dìas anteriores se realizó limpieza en los camposantos de la ciudad, tanto los municipales como en el particular, pues son fechas en las que en familia, la gran mayoría acude a visitar y por supuesto, dale una “manita de gato” a las tumbas de su pariente.
Algunos hasta con mariachi, trío, banquete y adornos, realizan su celebración en el sepulcro y tambièn algunos párrocos se dan cita para oficiar su misa, casi siempre a peticiòn de las familias y en un espacio neutral para la homilìa.
Con respecto a la limpieza del lugar, esta ocasión no hubo quejas de familiares; los que se dijeron afectados porque subió el permiso para la venta de flores, fueron precisamente quienes se dedican a esto, como es el caso de Gabriela Sánchez Mata.
FLORES
“Normalmente nos cobraban por puesto, nos cobraban 700 pesos por puesto y ahora nos están cobrando por metro cuadrado, y ahorita estoy pagando mil 40 pesos, se elevó un poquito el permiso… Pues ni modo, tenemos que trabajar y aumentar un poquito los ramos porque si no, pues no va a salir; tiene que salir la inversión, el permiso y pues la ganancia porque todos trabajamos por algo y como siempre, aquí estamos trabajando”.
Sánchez Mata añadió que solicitan apoyo, ya que ahora se ven obligados a subir los precios “Pedir el apoyo al ayuntamiento porque pues nos gustaría que se respetara el precio anterior de cobro por local, por puesto, porque la verdad si incremento un poquito y tenemos que incrementarle también a nuestros precios a nuestros productos para poder sacar… De por sí, no hay gente, como que la tradición se está perdiendo un poco, la gente ya no viene casi, no tenemos muchas ventas y entonces y si llueve o hace mal tiempo, la gente no viene, no sale y nosotros que solamente tenemos el permiso 1 y 2 –de noviembre- nos quedamos con el producto”.
HECHICERÍA
Don Dámaso Domínguez es sepulturero en el mercado municipal de la avenida Hidalgo; él se refirió a lo que sucede no solo en estas fechas pero sí, principalmente la noche del 31 de octubre: son las ceremonias donde algunas personas practican la hechicería, brujería, santería entre otros rituales con fines diversos siendo el más recurrente, el obtener, retener o recuperar al ser amado que prefiere otros rumbos, pero que el aferrado o la aferrada, no está dispuesto o dispuesta a dejarle ir, los famosos “amarres”.
Aunque también hay quienes también se quieren quedar con la chamba de otro, señaló el trabajador que también es parte del sindicato de trabajadores del panteón y reveló que este tipo de actividades ya no se realizan solamente de noche, sino a plena luz del día y que la gran mayoría de los que realizan “misas” son personajes que vienen de otros lados del país.
Don Dámaso reconoce que hay algo mucho de verdad en ese tipo de actos, que no todos son para afectar a alguien pero que al igual que sus compañeros que han sido testigos de infinidad de “celebraciones” él prefiere mantenerse al margen por lo que llega a casa y recurre a sus credo para liberarse de cualquier vibra ajena, pues han tenido la necesidad de estar muy cerca de los objetos que son arrojados entre las tumbas, por personas con las más diversas intenciones, para lograr su cometido.
DOS DÍAS
A pesar de que las diversas manifestaciones de fe, se congregan en esos terrenos tan concurridos por tradición, durante el 1 y 2 de noviembre, muchos entran y salen del espacio con la satisfacción de haber visitado a su ser querido para platicar, desahogarse y externar su pesar por su ausencia. Otros se atreven a platicar su historia a quien está a un lado, con la misma intención, visitar a su familiar, e incluso a los reporteros que acuden para informar a través de los diferentes medios de comunicación.
No olvidemos que hay casos que han provocado fallecimientos trágicos, algunos de los cuales no han sido esclarecidos o que simplemente por la manera en que se suscitaron, siguen vigentes en la memoria de la población debido a que la naturaleza humana, en ocasiones, desaparece de algunas personas y actúan desde su instinto primitivo, causando daños irreparables, con un costo tan alto como la vida misma.
