Especial / LA RED DE ALTAMIRA
MADERO. – Petróleos Mexicanos (PEMEX) enfrenta nuevas críticas por las graves carencias en sus servicios de salud laboral. Aunque la empresa obliga a sus trabajadores a cumplir con exámenes médicos periódicos, en el área de laboratorio no hay reactivos suficientes para realizar los estudios básicos, lo que convierte el proceso en una simulación administrativa.
A esta deficiencia se suma la falta de médicos especialistas, entre ellos oculistas y psiquiatras, indispensables para evaluar correctamente la salud física y mental del personal, especialmente en una empresa de alto riesgo como PEMEX. Trabajadores señalan que las citas se retrasan por meses o simplemente no se realizan, pese a que los exámenes son requisito obligatorio para continuar laborando.
La contradicción es evidente: PEMEX exige cumplimiento, pero no garantiza atención médica adecuada. Esta situación no solo pone en entredicho la seriedad de los controles de salud, sino que también expone a los empleados a riesgos innecesarios y posibles responsabilidades legales para la propia empresa.
Hasta el momento, no hay una postura oficial que explique por qué se mantiene la exigencia de exámenes sin contar con insumos, personal ni condiciones mínimas para realizarlos. Mientras tanto, los trabajadores siguen siendo los afectados directos de un sistema de salud interno rebasado, deficiente y, en los hechos, inoperante
