Por Clemente Castro González
Por legítimas que puedan ser las demandas de productores agropecuarios y transportistas no deberían afectar a terceras personas, con el cierre de carreteras y casetas de cobro como lo acaban de hacer el llamado Frente Nacional para el Rescate al Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC).
Esto ocurrió el pasado lunes y abarcó 20 de las entidades de la República, observándose bajo nivel de participación de los convocados.
Tamaulipas es uno de los estados que atendió el llamado que se hizo por medio de redes sociales, aunque no fueron las “masas” las que se manifestaron sino un reducido grupo.
La organización que hizo acto de presencia en el tramo carretero, Victoria-Matamoros, a la altura del municipio de San Fernando (bodega la herradura), fue el denominado Frente Estatal de Productores Agropecuarios de Tamaulipas.
Se sabe que la agrupación está liderada por GUILLERMO AGUILAR, alguien que se encuentra demandado debido a las afectaciones que sé documentan al interrumpir el tráfico de vehículos particulares, autobuses y transporte de carga.
De acuerdo con reportes no llegaron a 100 los productores que bloquearon la carretera, el lunes y martes, utilizando tractores y camionetas. Además, amagan con volver hacerlo este miércoles, pese a que continúan violando el derecho constitucional al libre tránsito.
El procedimiento es el cierre de carretera desde la mañana y dejar pasar cada hora a los autobuses de pasajeros y automovilistas, pero no al transporte de carga.
Por la tarde, al filo de las 18:00 horas, los manifestantes se marchan y se citan para el siguiente día, en caso de que no se tenga información positiva sobre las negociaciones.
Esto viene de años anteriores y, aunque se avanza en las gestiones con el gobierno federal y estatal, los dirigentes del movimiento vuelven a la carga pese a las afectaciones que provocan.
Cabe decir que, el pasado lunes, luego de la ceremonia de honores a la bandera, el gobernador, AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, expresó disposición al diálogo con los manifestantes y pidió a los productores agropecuarios que no afectaran a tercenas personas, cosa que no hicieron.
Se entiende que dar salida a la situación corresponde al gobierno de la República, aunque la administración estatal ha estado presta para brindar apoyos a los demandantes, a través de la secretaría de Desarrollo Rural.
Lo que se sabe, es que, en las mesas de diálogo, coordinadas por la Secretaría de Gobernación se tuvo avances como otorgar subsidio a la tonelada del maíz, aclaración sobre las reglas que operan para los programas sociales, aunado a la precisión sobre los alcances de la ley de aguas.
Uno de los pendientes que esta difícil solucionar es la exclusión de granos básicos en el tratado de comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Igual se exige que haya créditos, precios de garantías para productos agrícolas, reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) del diésel.
En efecto, no es fácil dar salida a los requerimientos que se hacen debido a que los apoyos sociales están enfocados a las personas de escasos recursos económicos.
Si bien se facilitan las condiciones para que se dé la producción en el campo, se nota que no se regresará al pasado, cuando los gobiernos priistas y panistas tenían bolsas millonarias para repartir entre los grandes productores agropecuarios.
Debe precisarse que en el campo hay “niveles”. Porque están muy marcadas las diferencias entre los pequeños, medianos y grandes productores agropecuarios.
Según la clasificación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), los primeros cuentas hasta con cinco hectáreas de tierra y producen para el autoconsumo, mientras que los segundos producen para el mercado local y regional y los terceros mueven sus productos en el mercado nacional y en el internacional.
La disparidad también es marcada en cuanto a la tecnificación (acceso a tecnología más avanzada y moderna, lo que les permite aumentar productividad y eficiencia); con respecto a la producción y comercialización (producen en gran escala y realizan sus ventas en el ámbito nacional e internacional); en lo del acceso a recursos (crédito, insumos, asesorías) y niveles de ingresos (cantidades por la venta de los productos al acceder a mercados más lucrativos).
Desde la perspectiva de este esquema es lógico que los ganones del campo sean los grandes productores y en menor proporción los medianos, mientras que los pequeños prácticamente sobreviven dadas las limitaciones que enfrentan para trabajar la tierra.
Si partimos de el esquema en mención, es lógico que en la actualidad se favorezca al denominado sector social del campo con relación a los adinerados que han resentido la reorientación del recurso.
Tal vez por ello no se ve a la clase campesina en las manifestaciones.
