Especial / LA RED DE ALTAMIRA
ALTAMIRA, TAM. – La industria petroquímica asentada en el complejo de Altamira ha logrado sortear los efectos de las recientes crisis económicas internacionales, manteniendo niveles de operación estables, aunque sin registrar el repunte en inversiones que el sector considera necesario para su expansión.
Así lo dio a conocer Adonay Navarro Saad, presidente de la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (AISTAC), quien explicó que la conservación de los empleos en la región obedece, en gran medida, a la sólida relación comercial con Estados Unidos, principal destino de la producción local.
El líder empresarial precisó que, si bien no se vislumbra un crecimiento significativo en el corto plazo dentro del ramo petroquímico, algunas compañías han comenzado procesos de ampliación en áreas vinculadas a la manufactura, más que a la transformación directa de insumos petroquímicos.
En el ámbito portuario, Navarro Saad destacó que el Puerto de Altamira concentra proyectos estratégicos, entre los que sobresalen trabajos de dragado tanto en los canales de acceso como en las terminales, con el propósito de alcanzar una profundidad mínima de 14 metros, requerida por diversos usuarios, ya que actualmente en ciertos tramos apenas se dispone de 13.5 metros.
Respecto a la actividad logística, señaló que el movimiento de vehículos mantiene una tendencia al alza, con un volumen aproximado de 400 mil unidades por año, lo que posiciona a Altamira como el principal punto de salida del país para automóviles ensamblados.
Indicó que, aunque esta actividad genera una recaudación limitada para la Secretaría de Hacienda debido a los bajos gravámenes aplicables a la exportación automotriz, su impacto económico es significativo al fortalecer la cadena productiva, crear fuentes de empleo y detonar una amplia derrama en la región.
Finalmente, advirtió que el panorama es menos favorable para la industria siderúrgica, al revelar que las exportaciones de acero se redujeron a menos de la mitad en comparación con los niveles alcanzados en 2023 y 2024, situación atribuida a las medidas arancelarias adoptadas por el gobierno estadounidense.
