José Eleazar de Ávila Pérez
Sevicia: La falta de educación asesina progresivamente.
Madrid, España.- Me justificaré en modo vituperio: La raza no se entera y tampoco
tienen por qué saberlo.
Fui profesor de Educación Primaria, profesor para adultos, profesor rural en GTO,
subdirector de Evaluación Educativa en Tamaulipas y “jefe de Evaluación” de la
Universidad Tecnológica de Matamoros, amén de tener un modesto diplomado en
“Investigación Cualitativa”.
Que la vida me llevó al periodismo de 40 años ya en noviembre de este año, en
intervalos en la administración pública, es un tema de circunstancia y
sobrevivencia; pero los tres temas, la educación, los medios de comunicación, el
servicio público y el cuarto, la consultoría de imagen, son mi pasión de cada
segundo.
Por todo lo anterior, debo vomitar en mi conclusión. La falta de seguridad mata, la
falta de salud mata, pero la falta de educación mata progresivamente y eso es
traición a la patria, es en una palabra… sevicia señor MD.
Y sí, señoras y señores de la Secretaría de Educación, no se metan con el
páncreas nacional, dejen de matar progresivamente.
Lo decimos con la certeza de que entiendo lo que es el control social desde la
ideología, siempre empatada de la religión; sin embargo, cosa más terrible es
hacerlo teniendo por vereda a la educación.
Sé de lo que hablo porque cargo con demasiados años en la espalda. Como
también sé, bien que sé, que acuchillar a la educación básica, tasajeando la
historia, es ahora de evidente saña.
Prohibir reprobar a los estudiantes de educación básica, incluida la privada, con el
aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es una forma de lesa
humanidad, una manera vil de promover la mediocridad.
Se aplicará la promoción automática, sin considerar el porcentaje de asistencias ni
las calificaciones obtenidas. Así que si usted es del clan positivo de los
nostálgicos, recordará aquellos tiempos en que llegar con la boleta de
calificaciones a casa era uno de los momentos de mayor terror.
Nuestros padres nos tenían por consigna y obligación el hacer nuestro mejor
esfuerzo y más para no reprobar, para aprender, desde el “sa, se, si, so, su” hasta
las tablas de multiplicar y dividir, porque llegar con cuentas mochas a casa,
sencillamente no era opción que le gustara a nuestras nalgas.
Y si los de la posrevolución mexicana -guerra de guerrillas-, nos desgraciaron la
base de la historia nacional para que pensemos que el más idiota de los
presidentes, Francisco I. Madero, fue un mártir de la democracia, que Benito
Juárez era un santo y que Miguel Hidalgo y Costilla era el Padre de la Patria, los
cocineros de la conciencia nacional hoy se han volado la barda
Antes, incluso “hacerse la pinta” era asunto de audaces, un tema de riesgo
calculado para los brillantes, pero nunca, delinquir tenía el aval de la SEP.
Lo han dicho muchos, pero aquí hago paráfrasis: “Nunca antes, ser ignorante y
presumir que nunca se ha leído un libro, había sido tinte de orgullo. Ser ignorante
era, aun sin saberlo, asunto de profunda vergüenza”.
Por eso, ahora que leemos que buscar la excelencia desde las bases se ha tirado
al excusado, que se rediseña el pensamiento colectivo, promoviendo la estúpida
igualdad, o que se le mete tijera a los tiempos de calidad en las aulas, no queda
más que decir: ¡Joder!, ¡Maldición!, ¡Damn!
Cuando digo que no se
metan con el páncreas, es porque mi vida está atada al enfermo que soy y estoy,
aun más allá de estar rodeado de médicos, mis médicos.
Y aun así, sostengo la tesis: el vacío, la ficción de las ideologías, se confronta,
porque en la evolución de las especies, la sociedad y sus autoridades en corto
siempre validan a los buenos y censuran a los malos, en un asunto de eterno
péndulo.
Localito: Aquí hemos sostenido, que los gobiernos locales evitan que la nación
estalle en pedazos y que la fuerza de los municipios siguen siendo un muro.
Usted ahora mismo sabe qué alcaldes están haciendo bien las cosas desde la
visión de la administración pública en corto.
Y hasta les he compartido, no necesariamente mis favoritos, sino a los que los
colegas periodistas serios y su gente nos comparten como los que dan la cara; y
eso en tiempos de madrigueras y cinismos, siempre es importante.
Como la Puerta de Alcalá ahí están, Altamira, de Madero, de Victoria, de Jaumave
y de Padilla. Revisen la manera en que funcionan operativamente y ya podemos
analizar y debatir que tenemos la razón del éxito en los municipios que comandan
Armando Martínez Manríquez, Erasmo González Robledo, Lalo Gattás Báez,
Manuel Báez Martínez y Carlos Ernesto “Neto” Quintanilla Selvera está basada en
hechos.
Nostra Política.- “El principio de la educación es predicar con el ejemplo”.
