Por José Ángel Solorio Martínez
La confrontación de los poderes fácticos que disputan en una pequeña gran guerra Tamaulipas como su territorio; la expansión del panismo tampiqueño -encabezado por su alcalde Chucho Nader-; y la reinstalación de los seguidores del ex gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, en el escenario regional provocada por la errática embestida mediática que le han enderezado desde el gobierno de la IV T, tienen acorralados, atosigados, al gobernador, Américo Villarreal Anaya y sus vice-gobernadores, Ameriquitito y María Santiago.
1.- La pequeña gran guerra. En un afán -infructuoso por lo que se ve- AVA se trasladó a Matamoros intentando frenar la desatada psicosis en redes sociales, toda vez que miles de ciudadanos, pintaron de rojo herramientas como Facebook, Instagram, Tiktok. Convocó a una desafortunada rueda de prensa, en donde se humilló a los comunicadores y en un titubeante e inconexo discurso oficial, nada explicó de las causas de la violencia y estrategias para combatirla.
El día anterior, la fallida táctica para retomar el mando de la agenda estatal, se evidenció con la presencia del Súper Fiscal Irving Barrios. Con más colmillo que el Secretario de Seguridad Pública, dominó la escena.
El Fiscal cabecista, tuvo el exceso de dar cátedra al general secretario.
Lo hizo verse pequeño; lo llevó a la escuela y lo exhibió como un personaje ajeno al entramado jurídico sobre el cual debe moverse el gobierno de Villarreal de Santiago.
Ni siquiera, se visualiza sentido común en los Américos y primera dama que los acompaña.
¿Para qué diablos, suben al presídium, a un representante de Cabeza de Vaca?
¿Acaso no culpan a CdeV, de ser el instigador de la violencia?
¿Suben a un representante del ex gobernador, que incita la inseguridad, a una mesa en donde implícitamente se le asigna el rol de desestabilizador?
¿En qué cabeza cabe, ponerlo a construir la narrativa para destruir a su jefe y a él mismo?
¡Qué alguien me explique!
Efectivamente: hay que ser institucionales; finalmente, él es el Fiscal.
¿Pero acaso no pudo haber realizado, el papel de Irving, en esa conferencia de prensa, el vicefiscal, para Delitos de Alto Impacto, Miguel Gracia Riestra?
Hubiera sido un mensaje público contundente: Irving, ni te queremos ni te necesitamos en la IV T. Al mismo tiempo, Gracia Riestra se amacizaría en el cargo y se convertiría en interlocutor válido con la súper Fiscalía.
2.- En tanto AVA, anda como gallina sin cabeza en un paisaje de muy alta complejidad, el alcalde de Tampico, Chucho Nader -representante del victorioso panismo tamaulipeco- emerge como un factor real de poder en las filas azules.
De los jefes edilicios blanquiazules tamaulipecos, es el de mayor eficiencia en el gobierno y en el manejo de la narrativa gobernante del panismo estatal. La rehabilitación de la Laguna El Carpintero, el mejoramiento del Parque Cultural y el diseño del Vivero Didáctico, le han llevado a ser considerado el mejor alcalde del país.
En tanto el discurso de los Villarreal Santiago, se ha significado por ser desesperado y desesperante, atemorizado y atemorizante, ante la embestida de los poderes fácticos, la arenga de Nader, es esperanzadora y optimista, en un puerto que vive en paz y en concordancia con su autoridad.
Cabeza de Vaca, sigue en el top de los actores políticos de la comarca. Los líderes de opinión, al servicio de Ameriquitito y la doctora Vitamina, siguen machacando en lo inmoral de sus prendas, en un afán por desprestigiarlo.
(Se infiere, que es un garrafal error: ¿se puede desprestigiar, a quién está más que desprestigiado?).
Ni siquiera el gobernador, Enrique Cárdenas González, se vio tan pequeñito con la extensa y dinámica oposición parmista, como los vitaminados Américos: están a punto del llanto, con tanto malandro en las calles norteñas y un panismo en abierta recomposición.
