julio 3, 2022

La Comuna – Las aventuras de Makyito

Por José Ángel Solorio Martínez

Al parecer, las décadas de dominio de la ideología neoliberal, hizo graves estropicios en la clase política norestense. Dejó muy pocos para compadres. A bote pronto: inhibió la emergencia de una nueva mentalidad en el ejercicio de la función pública; corrompió a viejos y sobre todo a jóvenes, generando la visión de una generación perdida para el nacimiento de renovadas formas de gobernar y de ejercer el poder.

En Nuevo León, el gobernador Samuel García es la prueba más objetiva de lo que el vendaval neoliberal prohijó en la mentalidad de la chaviza de todos los partidos: frivolidad a todo lo que da; superficialidad en la administración pública; insensibilidad social –el “yo por qué”, de Fox, ha revivido en las palabras de Sammy– y actitud gerencial en la operación de la tarea pública.

La lección para el electorado nuevoleonés, es que no todo lo que brilla en las redes sociales es oro para la solución de la problemática que agobia a la ciudadanía. El crimen de una jovencita, evidenció que los tik-tokers son entes que viven en un mundo irreal al tiempo de ser sujetos cuyo mundo está circunscrito al universo digital. Es decir: el meta-universo, en donde el tiktokeo es la fuente de sus vidas y de sus etéreas felicidades.

La crisis hídrica, desnudó al infra-gobernador.

No sirve para gobernar.

Lo suyo lo suyo, es el tik-tok.

¿Por qué se quiere cosechar mangos en la milpa?

En Tamaulipas, ese fenómeno ha aflorado en Reynosa, Tamaulipas.

Un joven, educado en Harvard, –Makyito Peña Ortiz– ha tomado la responsabilidad de gobernar como si fuera un trabajo que pueda desplegarse a distancia, en la ausencia. Ante la posibilidad de ser aprehendido por presuntos delitos, pidió licencia y se marchó a donde cotidianamente vive: Mission, Texas.

Desde allá, manda twitts y mensajes en Facebook, saludando a sus gobernados.

Desconoce los ordenamientos del Código Municipal. Como se ve que no alcanza a comprender, en el brete que ha metido a su partido –MORENA– por su irresponsabilidad de separarse del cargo en forma irregular –por no decir, ilegal–.

Makyito, enredó más la pita.

Se llevó en rastras, a todo el Cabildo reynosense –en estricto apego a derecho– es corresponsable en la crisis de gobernabilidad que se creó al dejar acéfalo el Ayuntamiento.

¿Por qué?

Por una razón: el alcalde sustituto, irregularmente ha firmado documentos que podrían configurar el presunto ilícito: suplantar un cargo que legalmente no le corresponde. Esto, debido a que el permiso para separarse del cargo de Makyito, feneció hace semanas.

El joven Peña Ortiz, con esas actitudes, abre la posibilidad para que el Congreso del estado –como mayoría panista– meta mano en la ciudad para poner orden en el Ayuntamiento.

¿Había necesidad de ello?

¿Es inteligente, crear las condiciones como para perder el control de un municipio que es fundamental para la gobernabilidad de la entidad y para el intenso 2024 que se avecina?

Por lo pronto, Makyito sigue publicando en las redes sociales fotos como sus amiguitos en antros de Mc Allen, y Mission, Texas.

Y se supone: duerme como un angelito en su residencia texana.

¡Maldito neoliberalismo!

Los reynosenses, deberían pedir el regreso al Cabildo del joven maravilla de la política local.

De igual forma: hacer llegar a Harvard, la queja-denuncia-inconformidad por enviarnos material tan chafa como deplorable.