Por José Ángel Solorio Martínez
Es el segundo intento, por desplazar al delegado de los programas sociales del gobierno federal en Tamaulipas. Justo el día en que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la salida de Ariadna Montiel Reyes, de la Secretaría del Bienestar y el arribo de Leticia Ramírez Amaya como nueva encargada de la dependencia, se repitió la intentona.
La nueva integrante del gabinete encabezó junto a la presidenta, una reunión con todos los delegados del país.
Como hace tres meses, en que se anunció el cese de Luis Lauro Reyes Rodríguez se obtuvo el mismo resultado: la negativa de la presidenta Sheinbaum.
Ya hasta habían anunciado el relevo de Luis Lauro en el cargo. María de Lourdes Puente Vizcarra, era el nombre de la afortunada. Hasta una cargada pública se le organizó a la feliz dama.
La orden presidencial fue frenar los cambios en la estructura de la entidad encargada de las políticas sociales de la federación. Personalmente Sheinbaum, ratificó verbalmente a Reyes Rodríguez; le pidió regresarse a Tamaulipas para amacizar los programas de la IV T y su Segundo Piso.
¿Quién le está complicando el escenario sociopolítico al gobernador?
Debe ser alguien que se comporta como si no fuera su amigo; una persona que se cree puede más que Américo Villarreal Anaya, como para meterle presión a la nueva responsable de las políticas sociales del gobierno federal; un sujeto que piensa, que el dinero lo puede todo en la vida o en el peor de los escenarios: un lobo con piel de oveja, que sigilosamente pretende emboscar al médico victorense.
Se sabe que en política lo que no suena lógico, suena metálico.
¿Es lógico cambiar personas que laboran en lugares estratégicos con rumbo al relevante año electoral 2027?
¿Es lógico mover de sitios operativos a funcionarios a sólo unas semanas del inicio del año electoral en Tamaulipas?
No, esas maniobras chocan con los marcos de la lógica y la sensatez.
Esa fallida acción evidencia cómo la ambición puede pervertir o torcer los proyectos de autoridad.
¿Es válido poner en riesgo los planes de la IV T y su Segundo Piso para Tamaulipas, por unas cuantas docenas de millones de pesos?
¿Es de gente honesta y vertical, privilegiar el dinero en lugar de la gobernabilidad que mandata primero los pobres?
Hay que dejar en el pasado esas conductas y lastres.
La ineficacia en las áreas de gobierno, muchas veces confluye y concluye en corrupción.
¿Aprenderá las mecánicas de acción de los programas de bienestar el sujeto (a) que pretenden instalar, en 12 meses que faltan para los comicios institucionales?
Eso nunca ocurriría, si tuvieran una mentalidad de avanzada.
