Por Oscar Díaz Salazar
En el artículo 37 de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas se indica que “Para ser Abogado General de la Universidad, se deberán cumplir con los requisitos siguientes:
IV.- Poseer grado de maestría.”
La cita de este fragmento de la ley que rige la vida interna de la UAT, y que indica el requisito específico del grado académico que debe “poseer” el (primero aspirante) Abogado General, es oportuna en ocasión de la denuncia que a nombre del grupo parlamentario del PAN, realizó la diputada Imelda San Miguel, ante la Comisión Permanente del Congreso de Tamaulipas, señalando que quien actualmente ostenta dicho cargo, César Abraham Ramírez Rosas, No cumple con ese requisito de poseer el grado de Maestría.
El asunto debería ser aclarado en forma inmediata, con la exhibición del título y/o cédula profesional que demuestre que César Ramírez, al contar con los documentos que avalan los estudios y la obtención del grado de maestro, es apto legalmente para ejercer el cargo de Abogado general de la UAT.
Pero no ha ocurrido así, y antes de detener las especulaciones con las pruebas de su preparación académica, sucede que hay trascendidos en redes sociales en el sentido de que se trabaja en el “arreglo” de los documentos, elaborando actas que simulen un examen profesional que nunca se llevó a cabo, pero que avalaría “en el papel” que se cumple el requisito y que se obtuvo el grado de maestría.
Es muy grave, y un tanto absurdo, que el funcionario a cargo de velar por la legalidad de las acciones de la Universidad, no cumpla con lo que señala la ley para ejercer dicho cargo. Si en el origen el funcionario que valida que los acciones y decisiones de la UAT, está en la ilegalidad, lo mismo se debe esperar en lo que él mismo resuelve.
Espurio, tan espurio como el rector, resultó el Abogado General de la UAT, César Abraham Ramírez Rosas.
Que la denuncia y el exhorto para que las autoridades universitarias corrijan esta situación, vengan del PAN, concretamente de la diputada y senadora electa Imelda San Miguel, no le resta mérito o credibilidad al señalamiento, antes al contrario, pues esa es una las tareas sustantivas de las oposiciones, y me refiero a vigilar y acotar a las mayorías, a los que gobiernan.
