Especial / LA RED DE ALTAMIRA
CIUDAD MADERO. – En el marco de la celebración del Día de los Fieles Difuntos, los visitantes que acudieron este fin de semana a los panteones de Ciudad Madero no solo enfrentaron grandes concentraciones de personas, sino también el incremento en el precio de las flores, uno de los elementos más tradicionales de la festividad.
Los vendedores instalados en los alrededores de los cementerios reportaron que el costo de los ramos florales varió considerablemente, dependiendo del tipo y tamaño. Los precios oscilaron entre 30 y 150 pesos, lo que provocó sorpresa entre muchos asistentes, especialmente entre quienes acostumbran adornar varias tumbas.
“Cada año suben más. Antes con 50 pesos compraba un ramo grande, ahora apenas alcanza para uno pequeño”, comentó la señora María del Rosario López, quien acudió al panteón “Árbol Grande” para visitar a sus familiares.
Entre las flores más demandadas estuvieron los tradicionales cempasúchil, gladiolas y crisantemos, aunque también se ofrecieron arreglos con rosas y lirios. Los vendedores atribuyeron el aumento de precios al alza en los costos de transporte y a la escasez de producto proveniente de estados como Puebla y el Estado de México.
“El clima afectó la cosecha y muchos productores tuvieron pérdidas. Nosotros también tuvimos que pagar más por traer las flores”, explicó Don Felipe Hernández, comerciante que cada año se instala en el panteón de Las Chacas.
A pesar de los precios elevados, la venta fue constante durante todo el fin de semana. Las familias consideraron que colocar flores frescas es una forma de mostrar cariño y respeto a sus difuntos. Algunos optaron por llevar arreglos artificiales como alternativa más económica y duradera.
Autoridades municipales informaron que se otorgaron permisos temporales a más de 80 comerciantes para la venta de flores, veladoras y artículos religiosos en las inmediaciones de los panteones, procurando mantener el orden y la limpieza durante las jornadas de visita.
Con los precios “por las nubes”, el Día de los Fieles Difuntos dejó un panorama contrastante: por un lado, la devoción y el amor por los que ya partieron; por otro, el impacto económico que las familias enfrentan para mantener viva una de las tradiciones más significativas del país.
Los comerciantes que se ubicaron en los alrededores de los panteones también reportaron buenas ventas. La demanda de flores, velas y artículos religiosos aumentó considerablemente, beneficiando a los pequeños negocios locales.
