Mario Vargasuárez
Por la dirección
Es clásico en las escuelas de casi todos los niveles del sistema educativo nacional el
anhelo de llegar a ser directivo, lo que podría significar -para algunos- apropiarse del
‘poder’, la autoridad, el sentir ‘yo mando’, el hacer el ‘reglamento’ de una institución.
Si hablamos de padres de familia que quieran correr a un director en las escuelas
primarias, lo más seguro es que ‘detrás’ está la mano de por lo menos un profesor y hasta
un grupo de ellos que rechazan -por alguna causa- a quien ejerce el cargo.
Para las autoridades educativas existen tres tipos de directores: los que tienen
nombramiento y ascienden por derechos laborales; los comisionados (sin nombramiento
oficial) y los interinos (con nombramiento temporal).
En educación básica son escasos las plazas vacantes de directivos y lo más rápido es
hacer conflicto para que ‘los corran’ y nombren nuevos, por lo que se puede presionar para
que la Secretaría nombre a un compañero… quien ‘nos deberá el favor’. En niveles de post
primaria, son tres directivos por plantel, porque se cuentan con subdirectores.
En las escuelas normales del estado, donde se forman los docentes de preescolar,
primaria, especial, secundaria, la Secretaría de Educación determinó que los directivos
tienen 4 años en el cargo y llegan a él por concurso de oposición cerrado. Sin embargo, hay
mecanismos de manipulación que se utilizan para destituir y provocar nuevos
nombramientos.
En las últimas semanas un grupo de profesores -ahora encubiertos- están
manipulando estudiantes de la Escuela Normal Guadalupe Mainero para provocar
descontento entre la comunidad normalista de Matamoros e involucrar a maestros y
alumnos en un supuesto conflicto, que en realidad tiene tintes de caras nuevas en los cargos
directivos.
El conflicto normalista en Matamoros se manifiesta desde distintas aristas, cuando se
identifica el ausentismo de algunos profesores, por lo que los alumnos no tienen clases
completas y sus calificaciones son ‘regaladas’; También se identifican acusaciones de acoso
sexual de un profesor.
Los estudiantes manipulados por rostros incógnitos, han organizado manifestaciones
en los patios del plantel intentando reunir el mayor número de compañeros que protesten.
Sin embargo, no ha habido el eco que esperan y no existe respuesta de los verdaderos
estudiantes.
Mejorar las condiciones educativas con profesores que cumplan con el horario y
calidad educativa que exige la preparación docente ha sido la prioridad del personal
docente y la misma dirección del plantel.
El personal directivo ha insistido con las autoridades educativas para una ampliación
en la construcción de nuevas aulas y para atender responsablemente el crecimiento de la la
matrícula en la institución.
La exigencia estudiantil de la Escuela Normal J. Guadalupe Mainero es para
encontrar respuestas a las inconformidades que siguen sin ser concretadas porque las
autoridades siguen investigando la veracidad de las denuncias y, en su caso, las
justificaciones que haya.
Sobre los señalamientos de presunto acoso sexual, las exigencias es la suspensión del
profesor acusado, incluso existe la presunción de una demanda judicial con el mismo tema,
solo que no hay evidencia de hechos.
Hechos son los que las autoridades educativas piden a los denunciantes que
comprueben las acusaciones, que solo el dicho o la denuncia anónima no es prueba
fehaciente de la comisión de un delito.
Este puede ser de los casos y la SET y la Sección 30 del SNTE conocen bien “de que
pie cojean” los intereses laborales y políticos de algunos compañeros que pretenden
ascender por las vías del conflicto, vía manipulación de padres de familia
