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-Daniel Peña no lo tenía e hizo buen papel
-Descubren que Ninfa Cantú se ostentó sin serlo
-Acaba de obtener uno de una escuela desconocida
-Cabildo aprueba condonar recargos a deudores del predial
Punto por punto
Raúl Hernández Moreno
3-agosto
Varias veces hemos contado, aquí, la siguiente anécdota.
A principios del siglo 21, en pleno proceso de selección de candidatos a la diputación federal, el ocurrente e ingenioso Víctor Martell Cisneros se topó de frente con el famoso bolero Juan Nieto, mejor conocido como El Mochilas.
-Qué bueno que lo veo, camarada, quiero invitarlo a que sea nuestro candidato a diputado federal, le dijo el perredista, a lo que El Mochilas respondió: No señor, yo apenas estudié hasta la secundaria y Martell replicó: ¡Lo quiero para candidato, no para maestro de escuela!
La anécdota viene a colación, porque desde que se hizo cargo de la Secretaría de Economía, Ninfa Cantú Deándar se ostentó públicamente como licenciada, sin serlo, aunque es verdad que estudió algunos semestres en la Universidad Valle de Bravo, la carrera de comunicación. Lo hizo, junto con una camada de estudiantes que, al terminar sus estudios, continuaron una fructífera carrera periodística, como Agustín García, Antonio Ulloa, otros fueron maestros como Gastón Monge y Federico Schaffler y otros más, abandonaron la carrera, como Miguel Timoshenkov y Juan José Ruvalcaba.
Para ser secretario de Economía no se exige título universitario. Ninfa no estaba obligada a ostentar lo que no era.
Además, tener varios títulos universitarios no es sinónimo de talento. A lo más que sirven, es para vender la apariencia de que si se tiene un doctorado es porque es listo, aunque no sea verdad.
Miguel Hidalgo nunca se doctoró en teología, él que sí lo logró fue su hermano José Joaquín, también cura de profesión. Y, sin embargo, a pesar de no ser doctor, Hidalgo era el mejor teólogo de la Nueva España. La maledicencia le inventó que no quiso graduarse de doctor y que sostenía que no quería serlo porque los encargados de examinarlo eran unos burros, lo que él nunca dijo y en realidad no se doctoró porque su padre enfermó y prefirió cuidarlo.
Dicen que tarde o temprano, la verdad se asoma y en el caso de Ninfa no faltó un curioso que le acaba de descubrir que cuando entró a Economía sólo ostentaba estudios de preparatoria y ahora, mientras se desempeñaba como funcionaria, se dio tiempo para estudiar la carrera de licenciatura en negocios internacionales, en una universidad internacionalmente desconocida, de las llamadas patito.
Para ser alcaldesa de Nuevo Laredo, Ninfa no necesita un título universitario. No nos explicamos por qué siguió esa ruta.
En el pasado tuvimos alcaldes que no tenían título universitario y sin embargo hicieron un muy buen papel al frente de Nuevo Laredo, como lo fue Daniel Peña Treviño, que dejó a la ciudad el zoológico y la Unidad Deportiva del Poniente. Además, en su trienio dio inicio a las obras hidráulicas con la construcción de drenajes pluviales y sanitarios, tarea permanente en los últimos 20 años y que se ha agravado porque las tuberías viejas colapsaron.
En otro tema, el cabildo sesionó y aprobó condonar el 100 por ciento de los recargos a los contribuyentes del impuesto predial que paguen durante el mes de agosto.
En lo que va del año se han recaudado 168 millones de predial y gracias a las condonaciones que se conceden mes a mes, los contribuyentes deudores se ahorraron 62 millones de pesos.
No obstante lo anterior, hay más de 101 mil cuentas que no están al corriente en sus pagos, algunos con deudas desde hace varias décadas.
