Por Edy Pintor
Me motejó como “La Vaquera”, así me decían él, su hermana Silvia y Francisco García Cabeza de Vaca; debo reconocer que fue divertido cuando me lo confesó. Nos reímos mucho.
A las 8:30 pm, me marcaba para decirme que se iba a dormir, pero alrededor de las 12:30 am, invariablemente desde hace un año, sonaba mi celular en el buró de un costado superior de mi cama: “Qué más hay, hermanito, me levanté a tomar un café y fumar un cigarro, ¿qué más hay que operar?”
A mi amigo Julio Almanza Armas, que seguro estoy, en este momento lo recibe Dios en sus brazos, me lo presentó Alfonso de León Perales en la campaña de Andrés Manuel López en el 2012, pero hace más de un año, nos reencontramos y nos actualizábamos hora tras hora.
Estoy impactado por su injusta partida. Me sacudió y me muestra lo frágil que es un luchador social y empresarial y nuestro ser y existencia misma, ante entes cobardes. Ante gobernantes delincuentes.
Ante un gobierno basura.
Creo que para los que lo estimaban y estimábamos a Julio, quién lo ejecutó es lo de menos, saber que ya no está, es saber que estamos solos…
Descanse en Paz mi amigo Julio.
Lo extrañaré como un loco.
A sus hijos y a la madre de sus hijos, les envío un abrazo muy apretado a mi pecho…
Muchas gracias y hasta pronto.
